Opinión

Ineptitud, miedo
o algo peor

 
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Enrique Peña Nieto

No entiendo al presidente, a su equipo de asesores ni al Partido Revolucionario Institucional. No puedo creer que sean tan ineptos, por no llamarlos de otra manera, al no permitir que en las minutas del Sistema Nacional Anticorrupción aprobadas por la Cámara de Diputados se incluya la posibilidad de que se pueda procesar al presidente de la República.

Y es que al no mencionar que al jefe del Ejecutivo se le pueda investigar y perseguir por actos de corrupción en las minutas de la Cámara de Diputados, simple y llanamente significa que habría un régimen especial para Enrique Peña Nieto, ya que actualmente la Constitución señala que el presidente de la República sólo puede ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común.

Según me comenta un experto en temas de corrupción, el no mencionar al presidente en esta reforma constitucional implica que todo mexicano puede ser investigado por corrupción, excepto el presidente Peña.

Y es una lástima que insistan en esta clara omisión en la ley, porque en muchos sentidos el Sistema Nacional Anticorrupción propuesto por los diputados podría considerarse un extraordinario avance para el combate de este maldito flagelo que afecta el país y un ejemplo para la comunidad internacional.

Y es que en la mayoría de las democracias, aunque hay un proceso especial, el jefe del Ejecutivo puede perder su fuero y enfrentar todo tipo de acusaciones –incluyendo el mentir ante una autoridad judicial– como lo que estuvo por enfrentar en el caso de Bill Clinton.

Y sí, [aunque] cualquier acusación en contra de un presidente y un primer ministro siempre tendrán un componente político, más que judicial, siempre es saludable para el presidente y su equipo saber que pueden perder su fuero por mentir, robar, amenazar o matar. Hay que crear incentivos para que todos se porten bien.

Pero no, por alguna razón quisieron dejar fuera de este gran esquema anticorrupción la posibilidad de investigar al presidente.

Y por este hecho, por esta omisión, toda la credibilidad que podría acarrear el Ejecutivo por promover esta iniciativa será en balde. Y aunque el presidente asegura que no gobierna para que le “pongan medallitas”, lo que sí está claro es que parte del problema de popularidad del Ejecutivo está vinculado a acusaciones de posibles actos de corrupción y conflicto de intereses por parte del presidente y su esposa. Además de que el combate a la corrupción era una de sus prioridades de campaña.

De hecho al que más le urge que se apruebe la ley anticorrupción es al presidente. Pero al no incluirlo en la ley, abrirá toda una nueva ronda de críticas, ahora mucho más centradas en la figura del presidente, ya que será la única persona en el país que no podrá ser investigado por actos de corrupción.

¿A qué le teme el presidente, sus asesores y el PRI? Si es un problema de actividades corruptas del pasado del actual presidente, no creo que tenga que recordarles que la ley no es retroactiva. Las cochinadas del pasado no se podrán investigar bajo este nuevo esquema. Lo que es ahora importante es que en adelante por lo menos traten de no ser taaaaaaan corruptos y evitar conflictos de intereses. Pero obviamente esta ley no sólo le preocupa al presidente y su equipo, sino a varios gobernadores que supuestamente estuvieron cabildeando en contra de esta Ley Anticorrupción y la Ley de Transparencia.

Será que el PAN rechaza la posibilidad de una ley que permita la investigación del presidente por corrupto porque no sólo anticipa que retomarán la residencia de Los Pinos, sino que asumen que un presidente panista en un futuro cercano será corrupto.

En un acto que lo distinguiría como estadista, debería ser el mismo presidente Peña quien exigiera al Legislativo, más que simplemente demandarlo, una cláusula especial para que se investigue cualquier acto de corrupción por parte del Ejecutivo. ¿Se imaginan cómo podría cambiar la imagen de Enrique Peña Nieto?

Si la reforma se aprueba sin cambios, sin incluir la posibilidad de investigar al Ejecutivo, podríamos afirmar que en ese momento culminará el sexenio peñista, ya que será imposible para el presidente recuperar la credibilidad que se requiere para la implementación de las tan anticipadas reformas estructurales. Será muy, pero muy interesante, presenciar la ceremonia en la que el presidente promulgue esta nueva ley, que seguramente llamarán: “Sistema anticorrupción para todos, menos para Peña”.

Twitter: 
@Amsalazar

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