Opinión

INE, el costo de un capricho

Que no nos digan que los elevadísimos gastos del Instituto Nacional Electoral para 2015 son “el costo de la democracia”, porque es mentira. Esa ofensiva cantidad de miles de millones de pesos que se van a gastar son el costo de un capricho.

Diecinueve mil millones de pesos va a costar el Instituto Electoral el próximo año, de los cuales sólo la cuarta parte va a los diez partidos para que hagan campaña.

El resto, es decir casi 15 mil millones de pesos, son para gastos y financiamiento de proyectos derivados de la nueva legislación, presentada pomposamente como reforma político-electoral.

En la entrevista colectiva que le hicimos la semana pasada al presidente de la República, le pregunté si esa reforma fue a contentillo de los que nunca van a aceptar el resultado cuando pierden las elecciones, y se desbarató al IFE que sí funcionaba.

En efecto, así me parece. Sacrificaron el IFE para hacerle un guiño a sus detractores, además de haberle cumplido un capricho a un sector del PAN que no sabía qué pedir a cambio de su voto en la reforma energética.

Las elecciones del próximo año van a costar 9.0 por ciento más que las realizadas en 2012, a pesar de que en esas se renovó el Poder Ejecutivo y las dos cámaras del Legislativo. En los comicios del próximo año sólo se van a elegir diputados.

¿Por qué ese gasto ofensivo de casi 20 mil millones de pesos en unas elecciones que sólo renuevan una cámara?

Porque se quiere dar gusto a los que, paradójicamente, nunca van a estar conformes con los resultados electorales si no les favorecen. Morena ya descalificó la reforma electoral al decir que en el INE fueron impuestos consejeros que son representantes de “la mafia del poder”.

¿Tenía caso deshacer el IFE para congraciarse con ese sector? Claro que no, porque es tarea imposible, salvo que se les entregue el gobierno de la República.

Lo que resulta incomprensible es que el ala maderista de Acción Nacional haya impuesto como condición inamovible para sacar adelante la reforma energética, que le dieran esta reforma político-electoral que es más gasto y no va a generar más confianza.

La confianza se gana con hechos, y el IFE y los institutos estatales electorales eran la institución con mayor credibilidad en el país.

En Oaxaca, entidad gobernada por un priista duro como Ulises Ruiz, el Instituto Estatal Electoral dio el triunfo al aliancista PAN-PRD Gabino Cué sin regateo alguno, porque así lo decidieron los oaxaqueños.

Lo mismo ocurrió en Puebla, gobernada por Mario Marín, donde contra todas las encuestas ganó el también aliancista PAN-PRD Rafael Moreno Valle, y no hubo quien le quisiera arrebatar un triunfo que obtuvo de manera legítima porque así votaron los electores.

Entonces, si las instituciones funcionan, ¿para qué las cambian?

Y si esos cambios a contentillo le cuestan a la nación miles de millones de pesos adicionales, en realidad estamos ante un gasto inútil que no va a complacer a los que nunca reconocen sus derrotas, ni va a hacer ganar o perder quien no obtenga el triunfo en las urnas.

Twitter: @PabloHiriart