Opinión

Industria minera mexicana, oportunidad de oro para la inversión

Mario A. Hernández*
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Con un sinnúmero de recursos minerales aún sin explotar, México se encuentra en el corazón de la industria minera global: ocupa un lugar privilegiado para la inversión extranjera y doméstica, sólo detrás de Estados Unidos, Canadá y Australia en términos de atractivo en este sector. Nuestro país se encuentra entre los principales productores de plata y en los primeros diez lugares en producción de oro, cobre, fluorita, bismuto, sodio, plomo, molibdeno, diatomita, cadmio, grafito, sal, yeso, manganeso y zinc, entre otros.

El entorno de negocios de México ha mejorado de manera considerable en los últimos años, sobre todo por el acceso al mercado estadounidense, una amplia red de tratados de libre comercio y un crecimiento importante en el consumo doméstico impulsado por una clase media emergente. De hecho, desde 1980 los cambios en las restricciones originadas por el proteccionismo han permitido crear condiciones más favorables para los inversionistas extranjeros. En la actualidad, el capital privado es una fuerza detrás de la economía mexicana y se han eliminado barreras a la inversión extranjera en la propiedad de las compañías mineras.

Derechos y obligaciones en el sistema de impuestos

A pesar de que las regalías e impuestos específicos en la industria fueron eliminados en 1990, una serie de nuevos derechos mineros fueron aprobados el año pasado. Ahora, todas las empresas mineras que exploran y explotan minerales deben de ser incorporadas y domiciliadas en México; es decir, el país mantiene la propiedad sobre todos los recursos minerales y el gobierno tiene la facultad de otorgar concesiones a empresas mineras privadas para las actividades de exploración y explotación.

En la actualidad, el tratamiento fiscal para las empresas mineras en México es el mismo que se aplica a compañías en otros sectores. Por ejemplo, el impuesto sobre la renta corporativo es de 30 por ciento y un nuevo impuesto sobre dividendos de 10 por ciento ha sido establecido para el pago de utilidades generadas después de 2013. Dada la extensa red de tratados celebrados por México para evitar la doble tributación, las tasas de retención menores pueden estar disponibles, dependiendo del país de residencia de la persona y/o entidad que recibe los dividendos.

Aunado a estos impuestos, las empresas mexicanas con empleados deben distribuir 10 por ciento de su base gravable a los empleados como participación en las utilidades. Muchas empresas mineras contratan a compañías extranjeras para construir o desarrollar sus proyectos, y a pesar de que dichas organizaciones no son residentes en México, sus empleados pueden estar sujetos al Impuesto Sobre la Renta (ISR) en el país.

Asimismo, las empresas mineras pagan derechos sobre las concesiones mineras con base en las hectáreas cubiertas. Los costos pueden fluctuar entre 0.44 y 9.50 dólares americanos por hectárea de manera semestral al tomar en cuenta el periodo de propiedad de las concesiones. Estos montos pueden ser incrementados si el dueño de la concesión no está llevando a cabo trabajos de exploración o explotación sobre las superficies involucradas.

También es importante señalar que en 2014 se establecieron dos nuevos derechos:

• Derecho especial basado en la “diferencia positiva” entre el ingreso gravado ajustado y las deducciones autorizadas, usando una tasa de 7.5 por ciento. Conceptos como “inflación”, “intereses pagados y ganados”, y “deducción sobre activos fijos (depreciación)” no son considerados para determinar esta diferencia. Sin embargo, los gastos de exploración sí pueden ser tomados en consideración.

• Derechos extraordinarios de 0.5 por ciento pagaderos en las ventas de oro, plata y platino.

Por otro lado, las compañías mineras se pueden beneficiar de algunos incentivos fiscales, de las regulaciones tributarias ajustadas a estándares internacionales, del acceso a fuentes de capital a través de líneas de crédito y de un eficiente sistema de otorgamiento de derechos de exploración y explotación. Cabe señalar que 16 por ciento de Impuesto al Valor Agregado (IVA) ha sido únicamente eliminado en todas las etapas de comercialización del oro, aun cuando sigue siendo pagadero en otras transacciones de adquisición de bienes y servicios; este impuesto es generalmente acreditable o recuperable por las empresas mineras.

Algunos consejos para inversionistas

Temas como las reformas aprobadas en el sector energético pueden fomentar la inversión en aquellos minerales que constituyen fuentes de energía. Dada la importancia que tienen los sindicatos en el país, las compañías deben fijarse como meta el establecimiento de relaciones laborales fuertes.

También se deben tomar en cuenta cuestiones relevantes como los pagos a los ejidos por el uso temporal de los terrenos, con el fin de tener acceso a las áreas cubiertas por las concesiones mineras. Cabe recordar que los ejidos son comunidades rurales que gobiernan el uso de la tierra de manera comunitaria para actividades primarias como la agricultura, la ganadería y la pesca. En algunos casos, como condición para el uso de la tierra, se suele exigir la contratación de miembros de los ejidos.

En años recientes las empresas mineras en México se han visto expuestas a una serie de desafíos que, de cierta manera, han forzado la revaluación de sus proyectos tales como un entorno de volatilidad en el valor de los metales preciosos, una escasez considerable de recursos y de fuentes de financiamiento, así como cambios en las contribuciones a las que están sujetas. La industria minera hoy tiene la posibilidad de enfrentar con audacia estos retos si aprovecha adecuadamente un panorama fiscal y de inversión cada vez más favorable.

* Socio de Impuestos, especialista en el Sector Minero de KPMG en México.

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