Opinión

Indispensable, gastar menos en diputados

  
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cámara de diputados. (cuartoscuro)

En la recta final del sexenio, el presidente Enrique Peña Nieto no ha cumplido su compromiso de campaña de “promover la eliminación de 100 diputados federales” electos por el principio de representación proporcional.

Y en estos momentos en que se habla de reducir los montos de recursos a los partidos políticos y que se organizaron hasta jitomatazos para quienes no regresaron el bono navideño, sería bueno que iniciara la discusión de cómo hacer un Congreso menos obeso y quizá más funcional.

El perredista Miguel Alonso Raya recuerda que Guadalupe Acosta, del Grupo Galileo, presentó desde abril de 2016 una iniciativa para que se reduzcan a 96 los senadores y 300 los diputados, pero que estos últimos sean todos de representación proporcional.

La forma de elección sería por medio de una lista, y de acuerdo con el porcentaje obtenido por cada partido político, se otorgarían las curules, como se hizo en la elección de la Asamblea Constituyente y como eligen en España.

De esta forma se eliminaría la elección de diputados por distrito electoral y a través de cinco circunscripciones regionales. En su lugar habría registro de planillas de candidatos y llegaría a la cámara el número de diputados proporcional a la votación obtenida por cada partido.

Así se evitaría la sobrerrepresentación que en 2015 llevó al PRI, junto con el PVEM, a obtener 50 por ciento de las curules cuando el tricolor sólo tuvo 29.5 de los sufragios.

De esta forma, los partidos chiquitos que logran su representación, principalmente por los plurinominales, perderían menos curules, aunque debemos preguntarnos si vale la pena gastar tanto en ellos cuando tienen tan poco reconocimiento ciudadano.

Y respecto al Senado, Miguel Alonso Raya explica que los tres de cada entidad serían electos de acuerdo con la votación que obtuvieran, sin dar dos a un solo partido político como se hace ahora.

Esto devolvería al Senado su representatividad que se perdió con los 32 de representación proporcional.

De esta forma, si hay voluntad política, el gobierno y los partidos podrían avanzar para que la llamada democracia cueste menos y la sociedad vuelva a creer en ellos.

Otro punto que sería fundamental es aprobar los gobiernos de coalición, para dar gobernabilidad al país, sobre todo si tomamos en cuenta que la votación real que obtuvieron los últimos presidentes, descontando el abstencionismo, fue menor a 30 por ciento.

Ernesto Zedillo obtuvo el triunfo con 37 por ciento de los ciudadanos, Vicente Fox con 27.2 por ciento, Felipe Calderón con sólo 21 por ciento, y por Enrique Peña Nieto votaron 20.93.

MEJOR EL CANAL DEL CONGRESO QUE NETFLIX
Es un recurso generalmente aceptado que muchos senadores suban a tribuna para hablar sobre cualquier tema, aunque no lo conozcan, al fin que ninguno de los presentes les pone atención. Con esa patente protectora, hay quien exagera sin límite, como el yucateco Daniel Ávila Ruiz, quien ayer dijo que el Canal del Congreso llega a 30 millones de mexicanos, todo para justificar que ese oneroso elefante blanco gaste el dinero como le dé la gana.

Con esa cifra de audiencia, el Canal del Congreso habría rebasado las telenovelas de Televisa y TV Azteca. Desde otra perspectiva, sería diez veces más visto que Netflix, que sólo tiene tres millones de clientes en México. ¿Ha visto las series de Netflix? ¿Y las interesantísimas repeticiones de las sesiones del Canal del Congreso? Quizá haya otros senadores que piensen como Ávila Ruiz, que 30 millones de mexicanos están pendientes de sus palabras.

Twitter: @ginamorettc

Correo: georgina.morett@gmail.com

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