Opinión

Independientes

 
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Bronco

La aparición de candidatos ajenos a los partidos políticos ha creado esa denominación conocida como 'los independientes'. La acepción alude a la no atadura a uno u otro grupo de poder, y principalmente a los partidos políticos, instituciones altamente desprestigiadas a pesar de ser la columna vertebral de todo sistema democrático. La independencia supone además una ligazón directa con la sociedad misma, lo que no existe en la estructura burocrática de los partidos, con lo que se va moldeando una imagen idealizada de este concepto desconectado de la realidad política nacional.

Y es que la independencia no existe como tal, en la medida en que todo candidato que tiene la posibilidad real de acceder al poder responde de una u otra forma a los factores económicos y políticos que inciden en la realidad. El ejemplo más significativo de esto ha sido la elección en Nuevo León de Jaime Rodríguez El Bronco, cuya independencia ha quedado reducida al sometimiento total a sus patrocinadores mediáticos y estrictamente económicos, y a la ausencia de equipos de gobierno eficientes y confiables precisamente por la carencia de esa preparación burocrática, política que el cargo de gobernador demanda para el ejercicio del poder día con día.

El término independiente impacta positivamente, porque contiene una importante carga antisistema que resulta atractiva para millones de electores hastiados de una democracia partidaria inoperante y fuertemente cargada de corrupción como un elemento central del sistema en su conjunto. Si a esto le añadimos el elemento carismático presente en la candidatura del personaje independiente, entonces tenemos un potencial peligro para la tradicional competencia electoral.

Fenómenos como Trump en Estados Unidos cumplen con algunas de estas características, y en nuestro país comienza a armarse la propuesta de postular un solo candidato independiente para la presidencia en 2018, aglutinando a amplios sectores dispuestos a unificarse en torno a un proyecto único de gobierno.

La primera aproximación llevada a cabo en esa reunión informal entre El Bronco, Mancera, el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, Gabino Cué y el coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda, abre el camino para la instrumentación de esta propuesta que tendría en el fondo que contar no sólo con un amplio consenso ciudadano, sino también con mecanismos claros para la selección del candidato y de los equipos que gobernarían en caso de obtener la victoria. Se trata claramente de armar un partido político, sin tener que cargar con parte del andamiaje burocrático que el modelo institucionalizado exige.

Un movimiento de esta naturaleza obligaría a redefinir estrategias y alianzas en el esquema de partidos a nivel nacional.

Competir contra un independiente poseedor de apoyo ciudadano y sin el lastre de la imagen negativa de los partidos, le sería difícil a cualquier agrupación política y oxigenaría sin duda la disputa por la presidencia en 2018. Sin embargo, este experimento requeriría una combinación de audacia, transparencia y colmillo político para enfrentar a las grandes maquinarías capaces de demoler este tipo de propuestas, y además ser lo suficientemente maduro como una oferta viable de gobierno y no sólo una ocurrencia más de las muchas que hemos vivido en los últimos años.

Candidatura independiente para presionar al sistema, cambiar la ruta de la elección presidencial, y forzar la suscripción de un nuevo pacto político, o simplemente como forma de impulsar el proyecto personal de uno o varios personajes interesados en seguir apareciendo en la fotografía de la época, ese es el dilema de los independientes en 2018.

Twitter: @ezshabot

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