Opinión

Increíble y peligroso bache carretero

 
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  [Capufe advierte a viajeros sobre el cierre total a la circulación en ambos sentidos de la carretera Escénica a la altura del kilómetro 93. / Cuartoscuro] 

Sucedió apenas el domingo pasado. Sí, efectivamente un día después de la peliculesca fuga hollywoodense del célebre Chapo Guzmán. Por lo tanto el acontecimiento a relatar palidece, como palidece cualquier otro aun surgido de la más fértil imaginación, frente al gran escape del singular delincuente. Pero es necesario contarlo.

En efecto, vale la pena dejar constancia escrita de él, a sabiendas de que nada, absolutamente nada habrá de pasar en este panorama nacional surrealista, como nada sucede ante el escándalo permanente en que vive el país, lamentablemente sumido en la corrupción y la impunidad, que alcanzan ya niveles de campeonato. Como una vez más ha quedado claramente de manifiesto en el caso del inefable Chapo, quien de un solo golpe ha puesto en el peor de los “imperdonables” ridículos a todo el aparato estatal. ¿Hay acaso algo en México que se pueda llamar Estado?

Antes de entrar en materia, cabe decir de entrada que desde hace varias décadas, fácilmente más de seis, el principal destino de playa de los laguneros de Coahuila y Durango es Mazatlán. Prácticamente todo el año, pero en especial durante los periodos vacacionales de semana santa, las escolares de verano o de fin de año, se encuentra uno en ese puerto sinaloense a numerosos paisanos de La Laguna. No es raro saludar allá a simples conocidos y aun amigos no vistos en la región durante largo tiempo.

Las escapadas a “Maza”, como llaman a este puerto los jóvenes laguneros, se multiplicaron a raíz de la apertura de la autopista de Durango a Mazatlán, que ocurrió por etapas a lo largo de los últimos seis años. Se dice que redujo cuando menos en dos horas la duración del traslado entre una y otra ciudad. Para los laguneros significó acortar el tiempo de viaje de casi siete horas a cuatro y media.

Lo de autopista o súper carretera es un decir. En realidad se trata de una simple carretera de dos carriles relativamente amplios, uno en cada dirección. En largos tramos carece de acotamiento y prácticamente ninguno tiene en lo más agreste de la Sierra. Tampoco tiene muro separador entre uno y otro sentido del tránsito vehicular. Sí, tiene una docena de túneles y un impresionante puente atirantado denominado “Baluarte”.

Pero su número de baches es infinito. El diccionario de la Real Academia define como bache al “hoyo en el pavimento de calles, carreteras o caminos, producidos por el uso u otras causas”. En el caso, tales baches no fueron producidos por el uso, porque en ningún tramo excede de seis años. En los términos de la Academia Española obedecen sin duda a otra y muy conocida causa: la corrupción. Pues a simple vista se observa la pésima calidad de esta “autopista”.

El domingo último por la tarde al regresar de Mazatlán con la familia rumbo a Torreón, a la altura del km 43 resultó imposible esquivar un tremendo bache sin perder el control. El impacto en el hoyo arruinó la llanta delantera derecha y su rin. Colocada la refacción, menos de dos kilómetros adelante sucedió a ésta exactamente lo mismo. Vinieron entonces mil y una peripecias hasta que la grúa de Capufe dejó el vehículo en la caseta de cobro de Durango.

Al llegar allí, el ajustador de la compañía de seguros estaba literalmente vuelto loco. Me confió que el fin de semana lo había pasado allí porque en ese par de días y en el mismo tramo de la doble ponchadura se habían registrado 33 siniestros en esos baches. Cuando el papeleo terminó, ya pasada la medianoche, dos conductores más aguardaban impacientes al ajustador para ser atendidos también por fuertes impactos en los baches del km 43. En total pues 35.

Es verdaderamente increíble que los responsables de Capufe nada hicieran para corregir la causa de tanto accidente en apenas 48 horas. Pero, ¿qué es esto comparado con la fuga del Chapo? Nada. Si tal ocurre con leña verde ¿qué no harán con leña seca?

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