Opinión

Incongruencias en las reformas afectan las energías verdes

10 febrero 2014 4:21 Última actualización 02 octubre 2013 5:2

Julio Escandón Palomino
 
 
Uno pudiera pensar que las reformas propuestas por el Ejecutivo federal son de corte monolítico, mas sin embargo, un análisis de las misma muestran que la elaboración de una reforma no siempre es congruente con las iniciativas plasmadas en otra, tal es el caso entre la reforma energética y la reforma fiscal.
 
Aquí no se pretende exponer todas las incongruencias, sólo se examinan algunas que tienen que ver con compromisos de sustentabilidad contraídos por México y la energía generada a partir de recursos renovables.
 
En el apartado III relativo a la producción de energía eléctrica, la iniciativa de reforma energética pondera las bondades de la generación de electricidad de fuentes renovables y establece que “Nuestra nación cuenta con un gran potencial en materia de energías renovables, particularmente en energía eólica, geotérmica, hidráulica y minihidráulica, biomasa y solar”.
 
Además, argumenta que en 2012 el Congreso aprobó la Ley General del Cambio Climático y que en dicha ley se establece la meta de generar al menos el 35 por ciento del total de la energía eléctrica del país a partir de recursos limpios para el 2024. Los datos presentados por la iniciativa para 2012 indican que sólo 18.3 por ciento de la energía eléctrica fue generada con fuentes no fósiles, repartidas en su mayoría en hidroeléctricas y en su minoría derivadas de fuentes renovables, estas últimas con una producción de tan solo 2.4 gigawatts.
 
En México, la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas (grandes presas) se encuentra acotada por consideraciones topográficas, sociales y ecológicas, por lo que el alcanzar la meta de 35 por ciento para 2024, recae en nuevas inversiones en la producción de energía eléctrica a partir de otras fuentes renovables como la eólica, solar, geotérmica y a partir de biomasa. La CFE tiene limitadas posibilidades de hacer nuevas inversiones, por lo que cuenta con que éstas sean realizadas por la iniciativa privada, siendo esto parte fundamental de la reforma energética propuesta por el presidente de México.
 
La iniciativa también resalta la generación de nuevos empleos que estas nuevas inversiones conllevarían, poniendo como ejemplo a otros países emergentes como China y la India, donde actualmente trabajan directa e indirectamente 1.7 millones y 350 mil personas respectivamente. La mayoría de estos nuevos “empleos limpios” se darían fuera de las urbes.
 
En lo que se refiere a la reforma energética se podría pensar que uno de los objetivos principales del Ejecutivo federal de incentivar e impulsar la inversión privada y el empleo en la generación de energía eléctrica con fuentes renovables, sin embargo, estos buenos deseos se ven contrastados adversamente con algunas de las propuestas de su propia iniciativa de reforma fiscal.
 
Actualmente, el único incentivo fiscal que tienen los inversionistas privados es la posibilidad de deducir al 100 por cienrto en un solo año sus inversiones en maquinaria y equipo para la generación de energía eléctrica de fuentes renovables.
 
Este incentivo ha sido fundamental para detonar las inversiones que a la fecha se han dado en energías limpias, que son intensivas en capital y con un alto grado de vanguardia tecnológica.
 
La iniciativa de reforma fiscal del presidente descarta este apoyo fundamental, cuando dice: “En congruencia con la propuesta de eliminar la deducción inmediata de activos fijos, se considera adecuado eliminar aquellas disposiciones que permiten deducir en un solo ejercicio el 100 por ciento de la inversión realizada en la adquisición de dichos activos,..”.
 
Tradicionalmente las inversiones en la generación de energía eléctrica verde requieren de largos periodos de tiempo para su construcción antes de siquiera empezar a operar y los inversionistas son renuentes a invertir grandes sumas en nuevas tecnologías, por lo que los gobiernos de todos los países interesados en abatir el calentamiento global, consistentemente otorgan beneficios fiscales para fomentar la inversión.
 
Ante estas incongruencias, tendremos un país menos sustentable, que difícilmente podrá cumplir con sus compromisos internacionales, como los contraídos para reducir los gases de invernadero con la ONU.
 
Profesor de la Facultad de Economía y Negocios Universidad Anáhuac.