Opinión

Incertidumbre

 
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Donald Trump

Hay momentos en la historia en los que una decisión puede cambiar el rumbo de una nación de modo disruptivo. Es en esos momentos en los que la encrucijada demanda del talento de los mejores hombres y mujeres, pero también es necesario volver a la historia y sus lecciones, así como mirar al futuro y sus visiones.

México se encuentra en esa encrucijada en un contexto en el que la palabra que resume todo es: incertidumbre. En un momento en el que la vida interior demandaba un cambio de timón y hasta de tripulación, la amenaza desde el exterior con la llegada del presidente Trump ha hecho un llamado a la unidad, a la estrategia, a la independencia, en suma, a un reto aún mayor del que ya se vislumbraba.

La relación de México y Estados Unidos es una relación que se ha ido modificando, cuya historia es una historia sí, de injusticia; sí, de sumisión; sí, de desigualdad, que se modificó en lo que ahora resulta ser el motivo del agravio: el Tratado de Comercio de América del Norte.

El muro resulta ser la materialización del eje de la política exterior, un símbolo a la necesidad del nuevo gobierno de Trump por separarse, por alejarse de lo que llama la injusticia y la falta de respeto por parte de México. Un muro a la narrativa de que los mexicanos en su calidad de migrantes son delincuentes y violadores; un muro que disfraza el agravio comercial que resulta de un déficit comercial de 112 mil millones de dólares para los estadounidenses.

Un muro que pretende modificar un entramado cultural, social y comercial de la magnitud de mil 500 millones de dólares diarios, que pone en riesgo en Estados Unidos un total de un millón 432 mil 300 empleos, un muro que tendría un costo de entre 15 mil y 25 mil millones de dólares los cuales el presidente Trump pretende sean cubiertos por México “de una u otra manera”. Mil 200 kilómetros que ya están construidos no han impedido el llamado 'agravio' de México hacia Estados Unidos materializado en tres mil 180 kilómetros de frontera.

Lo que está en juego es una narrativa por parte de Trump de engrandecer a Estados Unidos de nuevo porque vecinos, socios y 'amigos' como México han abusado de su grandeza y le faltan al respeto. Pero lo que verdaderamente está en juego es un nuevo orden social. Lo que está en juego es un avance o un retroceso del respeto de los derechos humanos, lo que está en juego es el respeto a la dignidad y a la soberanía, lo que está en juego es una nueva independencia de México, lo que está en juego es el avance de la xenofobia, de un patriotismo a costa de lo que sea, de una intolerancia, de una imposición.

Lo que está en juego es el derecho de los migrantes a enviar remesas ganadas con el producto de su trabajo, ganadas porque su fuerza laboral es necesaria, porque México ha sido incapaz de ofrecerles empleo y más aún, bien remunerado.

Remesas que entre enero y noviembre del año pasado fueron del orden de 24 mil 600 millones de dólares.

Enormes desafíos enfrentamos, pero no sólo México, sino los estadounidenses y sus compañías inmersas en la cadena de producción mundial, de sus valores democráticos, de sus instituciones y de su capacidad para volver atrás en la historia y pensar en el cómo Alemania se permitió para sí y para el mundo, un Hitler.

Desafíos en los que México deberá hacer el mejor uso de sus fortalezas, de su resiliencia, de enfrentar sus desafíos siendo la economía número 14, jugando por sus ciudadanos aquí y allá más allá del Twitter, su propia vida.

Twitter: @SamuelAguilarS

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