Opinión

IMSS contiene pandemia

   
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IMSS. (Cuartoscuro)

Con el mismo interés y entusiasmo que le pone en el juego del frontón, el titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mikel Arriola, sigue dando mucho de qué hablar en el sector salud. El joven funcionario tiene bien puesta la camiseta de la actual administración, y al parecer su mayor reto es cumplir con la instrucción presidencial en el sentido de revertir el viejo modelo de atención a las enfermedades crónicas, y esto lo está realizando con un enfoque preventivo.

“Vamos a monitorear la detección temprana de enfermedades crónicas y esto resultará más barato para el IMSS”, señala Mikel Arriola al resaltar que la hipertensión, diabetes, cáncer de mama y próstata son las cuatro enfermedades que, en su atención, consumen la mayor parte del presupuesto destinado a la atención de enfermedades.

Diagnósticos tempranos, monitoreo y calculadora de riesgos son las acciones que hoy en día el personal médico del IMSS tiene como protocolo de actuación, no sólo en clínicas y hospitales, sino también entre los trabajadores derechohabientes en empresas, y la finalidad es buscar una mejor calidad de vida y mejorar la salud de quienes padecen cualquiera de esas cuatro enfermedades, ya que esto, a la larga, genera ahorros al instituto y al paciente. Sobre todo, si se considera que el costo diario de una de esas enfermedades es altísima y casi inalcanzable para cualquier familia.

Entonces cuando en la crítica deportiva y hasta entre analistas políticos se elogia el desempeño de Mikel Arriola como pelotari, y su participación en la reciente reinauguración del tradicional Frontón México, donde incluso se destacaron pasajes de su vida como asiduo participante en las canchas de la referida disciplina, lo que nos deja claro es que se está hablando de un atleta, pero también de un servidor público que suda la camiseta como tal, y los resultados ahí están.

Luego de casi cinco años de ser jefe de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), en febrero del año pasado asumió el cargo de director general del IMSS y en el primer año de su gestión esa institución logró ahorros que se reflejaron en compras de más medicamentos, infraestructura y el gasto e inversión en investigación, así como para potenciar las prestaciones sociales que se ofrecen.

En 2016 el IMSS tuvo un superávit de seis mil 388 millones de pesos, lo cual no es un logro menor si se considera que en los últimos años el Instituto se manejaba con números rojos, y hasta se hablaba de ser una dependencia prácticamente quebrada. Son datos duros que si se analizan con mayor atención, y se comparan con resultados de años anteriores, éstos nos hablan de disciplina financiera, programas de austeridad y mecanismos de control en gasto.

Detectar a tiempo males crónicos es la consigna en el funcionamiento del IMSS, y los centros médicos no son ya el único lugar para realizar estas actividades, ya que en su estrategia de revertir el modelo de atención a enfermos, con padecimientos crónicos, la prevención se está realizando en los mismos centros de trabajo de los derechohabientes, de ahí que la detección temprana y la prevención sean clave en la atención a la salud de este organismo gubernamental, que fue fundado en 1943.

Más de 70 años han pasado desde que el IMSS surge como una institución del gobierno federal, autónoma y tripartita (Estado, patrones y trabajadores) dedicada a brindar servicios de salud y seguridad social a la población que cuente con afiliación al propio instituto, y durante ese tiempo el instituto ha sufrido diversas transformaciones. 2017 puede ser el año que lo distinga en eso de revertir modelos ya caducos, un modelo de atención que prevenga no sólo enfermedades, sino que contenga pandemias. Esa parece ser la clave en la era Mikel.

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