Opinión

Impura Puri

Qué escándalo tan grotesco le reventó a la diputada Purificación Carpinteyro, quien como se sabe piensa que puede ganarse la lotería con un negocio multinivel de telecomunicaciones, sector del que siempre ha opinado y en el que incide ella de manera muy personal, como legisladora.

Cierto: es un derecho constitucional para cada persona dedicarse a lo que le plazca. Hay personas que trabajan dentro de un restaurante, por ejemplo, que luego se convierten en su proveedor. Hay directivos de empresas de autos que renuncian para instalar una empresa de servicios para esa industria. Se vale.

Pero lo que ocurre con Carpinteyro es escandaloso porque está inmersa en el proceso legislativo del sector telecomunicaciones, legislación que se nos presenta a los ciudadanos como la pieza que faltaba; como el eslabón que habilitará a muchos empresarios a impulsar el PIB con sus inversiones. Pues bien, resulta que Purificación ha “identificado” un área de oportunidad en la que, uniendo ciertas piezas (el empresario Peralta; la infraestructura de fierros barata de Telcel, etcétera) ella se hará millonaria.

El caso de la señora Carpinteyro equivale a lo que en finanzas se conoce como insider trading, que no es otra cosa sino comprar o vender títulos en el mercado de valores con información anticipada; es decir, antes de que todos los inversionistas tengan acceso a la misma información. El insider trading es penadísimo en todos los países serios del mundo, porque quien vende o compra los títulos lo hace aprovechando su acceso a información privilegiada.

En el caso de la legislación en telecomunicaciones, lo que se sabe oficialmente es que hay una iniciativa de ley propuesta por el Ejecutivo, y un dictamen que trascendió hace algunas semanas pero que aún no es ley. Los mexicanos no sabemos específicamente qué es lo que finalmente quedará impreso en la nueva ley. Carpinteyro, que diseña leyes (a eso se dedica), parece sí tener información privilegiada de lo que finalmente será aprobado y publicado, y está actuando en consecuencia, incluso acudiendo con un empresario para obtener “capital semilla”.

Purificación se presenta como la empresaria que estaba haciendo falta en México, al decir que está dispuesta “a generar competencia en el sector tanto en la ley como en la práctica”. Mucho cinismo. Esto equivaldría a afirmar que un corredor bursátil de Nueva York declarara a The Wall Street Journal que vendió tales títulos con información privilegiada porque había que probarle al mercado que la empresa se iría al carajo.

El fuero de diputada y sus aliados salvarán a Purificación de cualquier responsabilidad que pudiera imputársele en este caso. Eso sí, lo pura ya no lo tiene. Ya no.

Twitter: @SOYCarlosMota​