Opinión

Impulso agropecuario
al crecimiento

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Fresas

En un marco general de recuperación muy moderada del crecimiento económico nacional –inferior al estimado, requerido y deseado— en 2014 y principios de 2015 el sector agropecuario registró un buen desempeño. El año pasado el PIB del sector primario (agropecuario, silvicultura y pesca) aumentó 2.8% a tasa anual, en comparación con sólo 2.1% de PIB total, lo que implicó la mayor expansión entre los sectores agregados de la economía. De acuerdo con el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), en enero de este año el correspondiente al sector agropecuario creció 14.1% a tasa anual, siete veces más que la economía en su conjunto (2%). Si bien el IGAE agropecuario es más volátil que el agregado (en 2014 registró variaciones mensuales de entre -2.8% y 7.7%), se estima que en 2015 el PIB primario aumentaría 3.9%, mientras que el total lo haría en 2.8%.

Entre las causas de esa buena evolución productiva del sector en los últimos meses destacan las favorables condiciones climatológicas y la elevada disponibilidad de agua. Como diría el clásico, “no hay buenos o malos secretarios de Agricultura ni buenas o malas políticas públicas; lo que hay es buen o mal temporal”. Desde 2013 la precipitación pluvial ha sido abundante sobre todo en las principales entidades federativas agrícolas, lo que ha implicado que se incremente la superficie sin afectaciones por sequía; según Conagua, en el primer trimestre de este año alcanzó 85% del territorio nacional, porcentaje superior al de 2014 (70.4%) y al de 2013 (65.4%). Ello ha permitido que la acumulación de agua en las presas se sitúe en niveles elevados; con excepción de algunas del noroeste (sobre todo en Sonora) y otras en el Bajío, prácticamente todas las presas del país presentan niveles de agua superiores al 50% de su capacidad. Tampoco se han registrado heladas severas que pudieran afectar la superficie agrícola.

Otro factor de impulso al sector han sido las exportaciones; en 2014 las de productos agropecuarios –que no incluyen las agroindustriales como tequila o cerveza— se incrementaron 8.5% y en enero de este año 15% a tasa anual. Además de las de ganado vacuno y de aguacate, que desde hace varios años registran crecimientos elevados, en los últimos meses se han recuperado sustancialmente las de hortalizas (pimiento, jitomate), las de frutas comestibles, cítricos, berries (sobre todo fresas) y otras legumbres frescas, así como las de productos pesqueros (camarón, crustáceos y moluscos). En buena medida, ello ha sido resultado de la severísima sequía que enfrenta California y otros estados de la Unión Americana desde hace un par de años, y que se ha acentuó en los últimos seis meses.

Por primera vez en la historia de ese estado, que produce más de la mitad del consumo total de frutas y hortalizas de Estados Unidos (90% de la uva, de hortaliza fresca y de nueces), la semana pasada el gobierno impuso una restricción obligatoria en el uso de agua para que las ciudades y pueblos reduzcan su consumo en 25% y los agricultores sometan a aprobación sus planes para el manejo de agua. Actualmente, el estado está generando 75% del agua fresca de acuíferos subterráneos, cuando históricamente sólo obtenía 40%. Lección para los estados del norte de México que ojalá se aprenda, para no tener que llegar a una situación similar.

En ese esfuerzo productivo y exportador también deben reconocerse las acciones realizadas por autoridades, productores e instituciones financieras en materia de apertura de nuevos mercados para los bienes agropecuarios mexicanos (China y oriente en general) y el mayor financiamiento al campo: a febrero de 2015 el saldo de crédito de la banca comercial al sector agropecuario aumentó 5.3% en términos reales con respecto al mismo mes del año anterior, en tanto que el de la banca de desarrollo se incrementó 48.5%, en lo que ha jugado un papel fundamental la nueva Financiera Rural. Estrategias que habría que intensificar de manera ordenada y racional.

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