Opinión

Impuestos al alcohol


 
 
Detecto ansiedad en la industria de vinos y bebidas espirituosas por lo que será el paquete fiscal 2014 y la iniciativa de reforma fiscal. ¿La razón? Sencilla: la industria ha sido exprimida hasta el cansancio con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), y está creciendo el debate acerca de la tasa ad valorem de 53 por ciento que actualmente se cobra.
 
Recuérdese que existen dos esquemas típicos para cobrar impuestos a las bebidas alcohólicas. Un esquema es el que funciona en México, ad valorem, que implica que si una botella de tequila tiene un costo de70 pesos, se pagará 53 por ciento adicional (sobre los 70 pesos), además del IVA. Por otro lado, existe el sistema específico, que grava a las bebidas alcohólicas con un monto fijo, por ejemplo, 50 pesos por cada litro de producto vendido (no un porcentaje). Este último no opera actualmente en México.
 
En países como Perú, por ejemplo, se han adoptado sistemas mixtos, con los que la industria de bebidas alcohólicas paga 3.40 soles por litro fijos, más 25 por ciento de impuesto ad valorem. El gobierno de Ollanta Humala anunció este esquema en mayo.
 
Pero en México el sistema ad valorem se ha arraigado en los últimos años. En la industria hay consenso de que la carga fiscal ya es muy onerosa para estos productos, y se apuesta a que el gobierno de Enrique Peña no querrá incrementar más la tasa.
 
Una postura interesante es la de la Comisión para la Industria de Vinos y Licores, que encabeza Cristóbal Mariscal. Esta asociación incluye a empresas internacionales como Pernod Ricard, Brown Forman o Beam Inc., entre otras. Sus tareas centrales incluyen amplios programas de prevención y educación para contribuir a un consumo responsable de parte del consumidor.
 
Mariscal es de los que no duda: defenderán hasta el último que el gobierno no cambie el sistema ad valorem. Su argumento dice que no es factible ir hacia un sistema específico porque hay productos muy baratos, de manera que si una botella tiene un costo de 30 o 40 pesos, pero se le pone un impuesto fijo de 50 pesos, el precio final se dispara mucho para el consumidor, que preferirá acudir a comprar su botella al mercado informal. Y de los informales ya estamos hartos. 
 
Twitter: @SOYCarlosMota