Opinión

Importancia de usar bien los ingresos petroleros

Benito Solís Mendoza

La actual crisis económica y política en Venezuela evidencia que no es suficiente tener elevados ingresos petroleros o de otros recursos naturales para que los distintos países mejoren sus niveles de vida. Esto es obvio al ver que en ese país sudamericano hay una fuerte escasez de alimentos, de productos higiénicos y medicinales básicos, así como una drástica caída en la inversión privada y en la confianza. Por otro lado, tenemos los ejemplos de aquellas naciones que carecen de grandes extensiones de territorio o de recursos naturales pero que han logrado otorgar a sus habitantes los más elevados niveles de vida del mundo, como son los casos de Japón y Suiza.

Los gobiernos de los países con abundantes recursos naturales deben de comportarse de una manera diferente para evitar que esto sea “más una maldición que una bendición”. La producción y la venta de sus recursos elevan los ingresos públicos, pero siempre así el nivel del empleo y de los ingresos de la población, sino que puede suceder exactamente lo contrario al no seguirse ciertas reglas básicas.

Una frecuente confusión en los diferentes países es tratar los ingresos extraordinarios como si fueran ingresos permanentes, con los que financian gastos corrientes. Por ejemplo, aumentos extraordinarios en los precios de los metales y los energéticos producen ingresos extraordinarios y transitorios en las finanzas de los gobiernos, por lo que no se deben de utilizar para crear nuevas áreas, subsidios o programas gubernamentales, que luego no se puedan suspender. La frase de que “no existe gasto público más permanente que uno temporal” es muy cierta.

Este error lo cometieron varios países latinoamericanos y africanos que se beneficiaron de los altos precios de metales y productos agropecuarios de los pasados años. En los últimos meses estos precios ya están bajando, pero los gastos públicos no lo hacen a la misma velocidad, por lo que sus déficits fiscales están y estarán muy presionados en el futuro inmediato, destacando el caso de Argentina y, en menor medida, Brasil. Resalta el caso de Venezuela, en donde el gobierno vende el litro de gasolina a menos de dos centavos de dólar, subsidio que ha elevado su consumo y su contrabando hacia otros países vecinos. Como el gobierno no tiene capacidad para producirla, este se ha vuelto uno de los principales productos de importación.

Los ingresos extraordinarios se deben utilizar en gastos pero de tipo extraordinarios, como son los proyectos de inversiones o en creación de reservas para tener liquidez para los momentos de cambio en los ciclos económicos. Son varios los gobiernos de distintos países que han decidido crear los llamados Fondos Soberanos de Inversión, en donde colocan los ingresos extraordinarios para evitar daños sectoriales y presiones coyunturales a sus economías, invierten de manera paulatina conforme identifican proyectos convenientes de largo plazo y evitan utilizar estos recursos creados a lo largo de millones de años en gasto corriente de un año.

Un caso muy exitoso es Noruega, país que tiene solo cinco millones de habitantes, pero que cuenta con un fondo soberano obtenido de sus ventas de petróleo, con más de 800 mil millones de dólares, esto es más de cuatro veces lo que tiene México en reservas internacionales. Casos parecidos son los de Abu Dhabi, Arabia Saudita y Kuwait todos países que no han tenido problemas políticos recientes, a pesar de estar en una zona del planeta conflictiva. En América destacan los casos de Chile y de Perú por también disponer de fondos soberanos de este tipo, aunque de mucha menor magnitud.

En México se ha vuelto una práctica común utilizar los elevados ingresos petroleros para transferirla a los estados de la república, con la expectativa de que se inviertan en todo el país de una manera acertada.

Sin embargo, es frecuente que estos ingresos se canalizan en mayor porcentaje al gasto corriente que a inversión. De esta manera los gobiernos estatales y municipales se han vuelto dependientes de los ingresos extraordinarios por las exportaciones del petróleo para sostener a una parte de su burocracia. Por lo mismo, que bueno que en la reforma energética se aprobó la creación de un Fondo Petrolero.