Opinión

Importancia de los Cuidados Paliativos

 
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La ley de eutanasia rige desde 2002, hasta ahora solo para mayores de 18 años. (Bloomberg/Archivo)

Por Víctor Manuel Pérez Valera.

Recientemente la Facultad de Medicina de la UNAM y el Seminario de Estudios sobre la Globalidad, publicaron en internet (www.calidadfindelavida.unam.mx) el contenido de la segunda edición del taller sobre cuidados paliativos. A este propósito el Dr. José Ramón de la Fuente ex rector de la UNAM, señaló que es necesario escuchar a los pacientes y especialmente respetar su derecho a elegir.

Este derecho, aclaró, “no hay que confundirlo con la eutanasia”. Lo anterior está integrado en nuestro marco jurídico, ya que el Reglamento de la Ley General de Salud, manifiesta que los cuidados paliativos son un derecho de los enfermos. Así mismo el Dr. Enrique Graue Wiechers rector de la UNAM, ante el progresivo incremento de los adultos mayores, comentó que una buena parte de ellos requerirán de cuidados paliativos. (cfr. Teresa Moreno, El Universal A14, 14-03-17).

Conviene especificar más detalladamente, en qué consisten los cuidados paliativos. El espíritu de éstos lo expresaba el gran filósofo y médico judío Moisés Maimónides, cuando decía que la vocación del médico es: “curar a veces, aliviar con frecuencia, consolar siempre”.

La palabra paliativo, deriva del latín palium significa una tela con la que se cubre algo. En el caso del enfermo, no se trata de cubrir el dolor, sino de arropar a la persona, rodearla de atenciones, cuidados y afecto. Los cuidados paliativos se enfocan no sólo a procurar el bienestar físico, el control del dolor, sino también al apoyo psicológico, social y espiritual. Se trata de proporcionar un acompañamiento integral al moribundo, que puede combinarse con terapias curativas.

En la época moderna se han destacado sobre todo, tres personalidades en la implementación de estos cuidados: la Dra. Cicely Saunders con su Christopher’s Hospice en Londres, la Dra. Elizabeth Kübler-Ross en Estados Unidos que postula el arte de lograr que la muerte sea la última etapa del crecimiento, y el Dr. Balfour Mount en Canadá, que logró que se asignaran subsidios públicos para estos tratamientos.

No cabe duda de que uno de los signos de humanización de la medicina, consiste en que, superando la tentación de la eutanasia, avance en la reflexión y en la práctica interdisciplinaria de los cuidados paliativos. Es un gran progreso el que incluso en las circunstancias conflictivas se apueste por respetar la vida y se cuide con amor a quien no puede ser curado. La compasión más auténtica es de orden superior, es la “eficacia del corazón”.

Ante el sufrimiento psicológico continuamente surgen nuevas terapias. El psiquiatra canadiense Harvey Chochinov, por ejemplo, ha elaborado un modelo de psicoterapia contra la desesperación y la depresión, conocido como “dignity theraphy”. Además de los medios analgésicos, Viktor Frankl, el fundador de la Logoterapia, ha trabajado sobre el sentido del dolor físico en su libro El hombre doliente.

En casos graves, se puede utilizar la sedación paliativa, que disminuye el nivel de conciencia del paciente a fin de calmar adecuadamente uno o varios síntomas que no reaccionan al tratamiento. En ocasiones, siempre con el consentimiento del paciente, puede ser razonable una sedación reversible o intermitente. La diferencia de estos actos con la eutanasia, puede parecer sutil pero es importante, tanto ética como jurídicamente: una cosa es ayudar a morir y otra ayudar en el morir.

En efecto, la sedación paliativa no es una eutanasia lenta. Los códigos penales y civiles suelen distinguir cuidadosamente la gradación de las faltas: falta por ignorancia, falta por negligencia o imprudencia, falta culposa, falta dolosa, falta intencional y preterintencional. Por consiguiente, tanto la ética como el derecho tienen muy en cuenta la intención del sujeto al realizar un acto, y la sedación no es, por principio una eutanasia. Siguiendo los modelos habituales de las mejores prácticas y en situaciones determinadas, es considerada una terapia perfectamente aceptable y ética. La eficacia de estos cuidados, la han experimentado muchos médicos expertos en estas terapias, como el Dr. Abiven, Camberlein y la Dra. Richar, entre otros, que en más de 10 años de práctica pueden contar las peticiones de eutanasia con los dedos de una mano.

El autor es Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana.

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