Opinión

Importancia de finanzas públicas equilibradas

 
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Billetes. Banxico. (Cuartoscuro)

En estos días se está negociando en la Cámara de Diputados el Presupuesto de Egresos de la Federación, el cual debe ser aprobado para el 15 de noviembre. Este proceso se realiza una vez que se aprueba la Ley de Ingresos y la Miscelánea Fiscal, las cuales contienen la autorización de los distintos impuestos y el monto de endeudamiento que podrá ejercer el gobierno federal el próximo año por parte de las dos cámaras legislativas (la de senadores y la de diputados). Este proceso es extremadamente complejo, ya que no sólo involucra poner de acuerdo a los 628 legisladores que tiene el Congreso, es decir a los 500 diputados y a los 128 senadores que lo componen, sino a los miles de intereses y grupos que se benefician o perjudican con las modificaciones que se le realizan al presupuesto público cada año.

En esta ocasión el proceso es todavía más difícil por la caída de los ingresos públicos derivado de la menor producción y precio del petróleo.

Hay que enfatizar que los recursos petroleros han sido el principal ingreso que ha tenido el sector público en las pasadas décadas, llegando a representar el 40% de todos los ingresos públicos. Hoy la historia se revierte, ya que para el próximo año serán sólo el 21.8% de los mismos o sea el 18.6% de su gasto, por lo que ahora no se trata de repartir mayores ingresos, sino de ver como se reparten los distintos ajustes que se tienen que realizar.

Hay algunos que opinan que el gobierno lo podría compensar con un mayor endeudamiento ya sea interno o externo, para no tener que hacer recortes en el gasto público. De hecho, esto es lo que ha sucedido en los últimos años y explica que la deuda pública total haya pasado de 2.4 billones de pesos en 2006 a 8.2 billones de pesos en septiembre pasado, esto es casi se ha cuadruplicado en nueve años. Esto significa que la deuda del gobierno federal ha pasado de representar el 21% del PIB a 46% en la actualidad y será cercana al 50% del PIB el próximo año, lo cual ya empieza a llamar la atención en los distintos mercados financieros internacionales.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos seguía una política monetaria expansiva existían las condiciones para poder obtener los recursos suficientes para financiar este monto creciente de deuda, pero en la medida en que siga revertiéndose esa política monetaria será más difícil su financiamiento y sus costos serán mayores. Por ejemplo, en el presente año el renglón del Gasto del Sector Público que más creció hasta septiembre fue el de Costo Financiero, que incluye los intereses, comisiones y gastos de la deuda pública, al incrementarse hasta septiembre en 22.0% con respecto al año pasado, con un monto de 259 mil millones de pesos. Esta cantidad ya es superior a lo que ejercen varias secretarías en todo el año, es más de tres veces el gasto total de todo el poder judicial en el año o el triple de la Secretaría de Defensa y de la Secretaría de Marina sumadas.

Hay que recordar que los gobiernos no crean riqueza, sino que sus ingresos los obtienen del resto de la sociedad por medio de impuestos o pago por los bienes y servicios que proporcionan. Aumentos en el gasto público equivalen a mayores impuestos, lo que reduce el ingreso disponible de los habitantes así como el crecimiento del país. Por otro lado incrementar la deuda, para no elevar los impuestos en el presente, significa mayores impuestos en el futuro; pero parece que ese futuro ya se está acercando al país. La solución es mejorar la calidad del gasto público, así como reducir el gasto superfluo y la corrupción en el presente.

El autor es economista.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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