Opinión

Importa entender el porqué del Brexit

 
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Brexit (Reuters)

A lo largo de la historia de la humanidad, siempre han habido cambios tecnológicos con impacto determinante en la evolución de regiones o culturas. El biólogo Jared Diamond hacía alusión a éstos en su libro Armas, Gérmenes y Acero, explicando el dominio de las culturas europeas sobre el resto del mundo en los últimos siglos. En el pasado más reciente, la máquina de vapor y la Revolución Industrial tuvieron un impacto descomunal sobre formas tradicionales de producción, desplazando a millones de trabajadores que no podían competir con máquinas modernas. Si bien la bonanza resultante del progreso tecnológico generó la mayor mejora en la calidad de vida y en el bienestar social en la historia de la humanidad, ésta no estuvo exenta de perdedores. En muchos sentidos, presenciamos en las últimas décadas una revolución comparable, a raíz de dos factores: la llamada 'Segunda Revolución Industrial', y la globalización consecuencia de ésta.

El desarrollo de computadoras y el acelerado crecimiento de la capacidad de éstas logra para procesos cognitivos un impacto similar al que la máquina de vapor causó sobre procesos que requerían de fuerza humana o animal. En paralelo, el surgimiento de internet encogió el mundo. Es posible atender desde India a un consumidor en Chicago, un ingeniero en China puede colaborar en tiempo real con uno en España, y es posible una junta con personas en diez países diferentes, pudiendo verlos a los ojos, y en forma gratuita. El mundo se ha globalizado en forma irreversible.

Como en la primera Revolución Industrial, en ésta también hay perdedores. El surgimiento de internet y de medios de comunicación modernos permitió que trabajadores en países densamente poblados y de desarrollo medio se incorporen a la fuerza laboral global. Miles de millones de chinos, indios, brasileños o mexicanos pueden hoy competir por empleo con trabajadores de países industrializados. Particularmente en trabajos que requieren de poca capacitación, el impacto en salarios ha sido enorme. Por otro lado, al libre tránsito de productos siguió el de ciertos servicios, y a éste la franca migración de trabajadores de todos los niveles en busca de mejores condiciones laborales.

En mi opinión, es ésta condición la mejor explicación de Brexit.

Sí, el voto inglés para salir de la Unión Europea tiene componentes racistas, 'nativistas' y aislacionistas. Sí, más de dos tercios de quienes votaron por irse no terminaron la preparatoria, mientras que una cifra igual de quienes querían quedarse tienen título universitario. Sí, dos tercios de los menores de 25 años votaron por quedarse, mientras que 58 por ciento de los mayores de 65 prefirieron salir. Pero ver el voto del jueves como una decisión equivocada de viejos ignorantes que viven en el campo, no ayuda a entender cómo cerrar una brecha que se expresó en el Reino Unido, pero está presente en Francia, Holanda, Grecia, Hungría, y con Trump en Estados Unidos.

Junto a argumentos falaces que promovieron la salida, hay otros profundamente ciertos. La Unión Europea dejó que se desarrollara una burocracia cara y absurda de funcionarios con pago excesivo, no electos y que rinden pocas cuentas. Las élites están desconectadas de la gente.

No se puede crucificar por su decisión al viejo que está angustiado por no saber si tendrá con qué pagar un retiro digno, y preocupado al ver un sistema de salud pública rebasado por una población creciente de migrantes. Habrá quienes se sienten, además, amenazados al verse rodeados por gente que se ve diferente, habla diferente y reza diferente. Pero eso no explica todo lo ocurrido.

Me preocupa observar dos cosas. Primero, que la tendencia de los últimos años va a acelerarse. Esta Segunda Revolución Industrial apenas empieza. Pronto habrá automóviles que se manejen solos, computadoras capaces de inteligencia artificial, y robotización infinitamente más sofisticada y capaz de sustituir mano de obra en forma masiva. La reacción de sistemas políticos que simplemente buscan, por ejemplo, aumentar salarios mínimos, contribuye a acelerar la debacle. Es imposible detener ese tren que hace rato emprendió la marcha. Pero me preocupa más ver a las élites insensibles a lo que aqueja a los perdedores y están más preocupados por su supervivencia inmediata que por tomar las decisiones correctas para las generaciones que vienen.

Me preocupa, también, la extrema irresponsabilidad e ineptitud de políticos y funcionarios públicos que no se dan cuenta de que un entorno así exige urgentemente de eficiencia en la asignación de recursos, de un liderazgo responsable dispuesto a enfrentarse al populista con determinación, de hacer el esfuerzo por explicarle la verdad a un electorado temeroso, en vez de tomar ventaja de ese miedo.

Buena parte de lo que vimos el jueves proviene de un voto de rechazo a las élites y a quienes hoy están en el poder. Quienes apoyan a Trump responden a lo mismo.

¿Y en México, cómo se va a manifestar ese voto?

Twitter: @jorgesuarezv

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