Opinión

Implicaciones del fracaso
de Draghi en la liquidez global

El pasado 18 de septiembre, el Banco Central Europeo (BCE) tenía contemplado realizar exitosamente la primera de dos subastas de inyección de liquidez en el sistema bancario europeo. El presidente del BCE, Mario Draghi, tenía en mente colocar entre esta subasta y la que se dará en diciembre próximo un billón de euros como parte de su estrategia para sacar a la zona del euro del riesgo de deflación.

La estrategia completa se basa en bajar las tasas de interés al extremo –como ya lo hizo–, inyectar liquidez en los bancos obligándolos a prestar mediante una tasa de depósitos negativa y lanzar un programa de compra de cartera crediticia a los bancos, mismo que se debe anunciar con más detalle el próximo 2 de octubre.

La sorpresa fue el pobre resultado de esta primera ronda: la demanda de los bancos sólo logró asignar 82 mil millones de euros. Este fracaso cambia radicalmente las expectativas sobre la liquidez mundial para los siguientes meses, en un entorno en el que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra se encuentran de salida de sus experimentos monetarios, y están pensando en empezar a incrementar sus tasas de interés para dentro de algunos meses, mientras que el Banco de Japón se encuentra todavía en un agresivo programa de creación de dinero, con tasas cercanas a cero.

El mercado esperaba un monto colocado en esta subasta de alrededor de 300 mil millones de euros. Las dos subastas por un monto estimado de hasta un billón más un programa de compra de cartera por medio billón de euros, menos los vencimientos de operaciones de crédito anteriores que prescriben en febrero por un monto cercano a 400 mil millones nos daban un neto de creación de euros de alrededor de 0.9 billones.

Si las expectativas del mercado se hubieran cumplido, hoy sabríamos que habría en el mercado 300 millones más buscando papel en los mercados financieros globales, lo que implicaría la creación de burbujas adicionales en los mercados de bonos, de acciones y de materias primas, junto con una mayor depreciación del euro. Es crucial para el mundo que el BCE concrete su flexibilización monetaria para que la Fed tenga más espacio para no tener que aumentar sus tasas de interés en muchos meses más.

Es increíble que los bancos europeos no le tomaran el dinero al BCE a un plazo de cuatro años y a un costo de 0.15 por ciento anual. La alternativa de los bancos era tomar el diner, y comprar bonos alemanes o Treasury Bonds. Si no se presta o no se compra papel, los bancos tendrían que depositar ese dinero a un costo de menos 0.2 por ciento anual.

¿Qué le queda por hacer a Draghi? Creemos que el BCE va a tener que anunciar este 2 de octubre un programa de compra de activos mucho más agresivo. Otra alternativa es que el BCE también flexibilice su subasta de dinero de diciembre para que los bancos tomen el dinero con menos restricciones, menor riesgo y con mayor apetito. En Actinver esperamos estos dos anuncios, que serían complementarios.

Las medidas anunciadas por Draghi en los primeros días de junio ya estaban anticipándose en los mercados desde abril, cuando las cifras económicas de Europa señalaban un mayor riesgo de deflación; representaban una nueva fuente de inyección de liquidez para el mundo y un cambio de expectativas que permitirían a la Fed diferir sus incrementos de tasas por mucho tiempo más. La Sra. Yellen no podría subir sus tasas ante las microscópicas tasas europeas sin sufrir una mayor sobrevaluación del dólar, y un deterioro severo en el comercio exterior y en su economía. Carstens aprovechó estas circunstancias y la debilidad de la economía mexicana para bajar sus tasas hasta el 3.0 por ciento al día siguiente del anuncio de Draghi en junio pasado.

Nos encontramos entonces en un momento muy delicado. El mayor riesgo global es que la normalización de las tasas de interés en dólares sea violenta y que ocurra antes de tiempo. Las acciones del BCE implican una mayor gradualidad en esa fase de normalización. Así que no nos queda otra más que desearle a Draghi que salga bien librado de esta complicación.

Twitter: @ErnestoOFarrill