Opinión

Implicaciones de las cifras de empleo en EU

 
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INDUSTRIA

Eran las 7:30 am del viernes pasado cuando el reporte del Departamento de Trabajo de Estados Unidos sobre la situación del mercado laboral a mayo sacudió al mundo, modificando sustancialmente las expectativas en relación a la futura evolución de la economía más grande del mundo, y sobre la trayectoria de las tasas de interés en todo el mundo.

Dada la volatilidad que acostumbran tener estos datos de empleo, habíamos planteado en este mismo espacio, hace ocho días, tres posibles escenarios: Un dato de creación de puestos de trabajo superior a las 220 mil nuevas plazas podría haber generado una expectativa de varias alzas más en el objetivo de la tasa de Fondos Federales por parte de la Reserva Federal, iniciando con un alza adicional este 15 de junio.

Una buena noticia que se convertiría en una mala noticia. Si la nómina no agrícola se hubiera ubicado en un rango entre 160 a 180 mil plazas, se confirmaría un posible incremento en junio, y otra más después de las elecciones presidenciales, en diciembre. Un dato por debajo de 120 mil llevaría a la decepción, y aunque se pondría en entredicho aumentarlas en junio, todavía se tendría otra oportunidad para la siguiente reunión de la Fed en julio.

El reporte fue mucho más decepcionante que lo previsto. La creación de sólo 38 mil plazas, para mayo, y la revisión del dato de abril, a sólo 125 mil plazas, nos está evidenciando el riesgo de que el principal motor de la economía estadounidense, el mercado interno, pudiera desacelerarse más de lo previsto.

En el mismo reporte se reveló que el salario medio por hora tuvo un incremento de 2.5 por ciento respecto a mayo del año anterior y que la tasa de desempleo bajó de 5.0 a 4.7 por ciento. Cuestión, que no hace sentido.

¿Cómo puede bajar en tres décimas la tasa de desempleo de un mes al otro con una escueta contratación de empleados? También se observa al interior de los datos que hay más estadounidenses empleados a tiempo parcial, lo que implica un mayor subempleo.

Los sectores más afectados como el de la construcción, la minería, el petróleo y la industria en general hacen difícil que las cifras futuras puedan mejorar visiblemente.

Todo esto nos lleva de regreso a la misma percepción que teníamos hace poco más de un mes, cuando se conoció un muy bajo crecimiento del PIB en Estados Unidos para el primer trimestre. La probabilidad implícita de un alza de las tasas para junio se ubicaba en 4.0 por ciento. Después subió a más de 30 por ciento. Ahora se ubican de nuevo en niveles muy reducidos. Tampoco se ve muy probable que la decisión se difiera a julio, ante la dificultad de que las cifras de empleo se recuperen significativamente para este mes, cifra que se reportará el próximo 1 de julio. El riesgo de una desaceleración en el gasto de consumo es real. Subir la tasa de interés en septiembre también se ve difícil ante la cercanía de esa fecha a la de las elecciones presidenciales en noviembre. La decisión tendría que posponerse hasta diciembre.

Esto nos lleva a modificar también nuestra expectativa sobre la tasa de referencia del Banco de México, ya que con el incremento de 50 puntos base que se anunció en febrero se tiene un spread suficiente para evitar una mayor salida de inversionistas institucionales globales de papel mexicano, sobre todo ahora que no se ve claro que la Fed vaya a aumentar su tasa de interés.

De todas formas llama la atención que el peso mexicano no se revaluó el pasado viernes más que por unas cuantas horas al descender a 18.55 pesos en el mercado interbancario, pero cerró en 18.59 pesos por dólar.

Las materias primas observaron un comportamiento divergente: los metales repuntaron significativamente; el oro tuvo un repunte de 2.4 por ciento, la plata de 2.59 por ciento y el cobre de 2.08 por ciento. Los metales preciosos han sido tomados como activos de refugio ante las tasas de interés negativas en Europa y en Japón. En el mercado de petróleo tuvimos una reducción de 1.12 por ciento ante expectativas de una menor demanda futura.

Por último, el escenario básico de Bursamétrica prevé una ligera recesión en Estados Unidos para el 2017. La caída de la inversión, y ahora la del empleo, nos están confirmando poco a poco esta posibilidad. ¿Qué repercusión podría tener este escenario para la economía mexicana? ¿Para los mercados financieros globales y para los flujos de la inversión global? Es algo de lo que hablaremos en las siguientes colaboraciones.

Twitter: @EOFarrillS59

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