Opinión

Impensable un StartupBus sin México

  
 
 

 

Torreblanca

No me parece que sea por 'coba', pero el creador del concepto StartupBus, el australiano Elias Bizannes (foto) afirma categóricamente y de manera enfática que la participación de jóvenes mexicanos en el evento StartupBus Norteamérica es estrictamente esencial, e impensable que no haya un camión mexicano en el evento.

La misma posición mantiene uno de los directores del certamen, quien explica que México le ha dado al evento, al menos el que se realiza anualmente en Norteamérica, un sentido especial y una riqueza relevante.

Un equipo de México conquistó el tercer lugar el pasado viernes en el certamen de 2017 y pudo haber quedado en primero o segundo ante un veredicto que, si bien no se cuestionó, sí se mantuvo como un tema a considerarse entre algunos asistentes fuera de la delegación mexicana.

El segundo sitio fue ocupado por un proyecto que resulta imposible que se haya articulado durante tres días en un viaje por carretera hacia Nueva Orleans. Se trata de un dispositivo que permite a ciclistas asiduos usar la bici sin necesidad de colocarse calzado especial.

Llevaron una adaptación que permite usar una bicicleta con calzado convencional. Sólo que realizar el prototipo, modelarlo e imprimirlo en una impresora 3D difícilmente puede pensarse como una labor derivada de un viaje en camión durante 72 horas. Ese prototipo abordó el camión ya logrado y probado y los integrantes del equipo hicieron labores marginales durante el viaje hacia Nueva Orleans. Para muchos asistentes ese equipo no merecía un segundo sitio, incluso ni siquiera estar en la final.

El proyecto ganador, del camión de Nueva York, de nombre Daisy, es un sitio en internet que ofrece asesorías especiales durante el difícil proceso de una muerte.

No es un proyecto carente de interés y trascendencia, aunque el tema con el que trabaja no es nada agradable. Sólo le digo que Daisy fue el último proyecto que se incluyó como semifinalista en la primera eliminatoria y según persona ligada al trabajo de los jueces, se subió ante la disyuntiva entre incluir como semifinalista a otro equipo mexicano (ya tres estaban en la semifinal), y por ello dejar sin representación al camión de Nueva York (muy importante en la contienda), o bajar al mexicano y tener un equipo neoyorquino en la segunda ronda. Digamos que, según estas versiones, Daisy, pasó de 'panzazo' a la segunda eliminatoria.

No obstante, el punto es absoluta y totalmente irrelevante. StartupBus no concede un premio en efectivo y ni siquiera un diploma a los ganadores. Es un evento que sólo concede a los participantes la satisfacción de haber vivido una dinámica extrema que cambia vidas y transforma mentalidades.

Es decir... el en sentido estricto todos son ganadores porque todos los participantes desarrollan un proyecto empresarial bajo las mismas complejas y extremas condiciones.

Los mismos creadores del concepto hablan del evento como un concurso que no tiene la misión de crear empresas, sino cambiar vidas.

Hay muchos que así lo creen y lo sienten. Desde 2010 -año en el que inició la dinámica-, hasta la fecha, se han creado 300 empresas, más de mil 600 seres emprendedores han corrido con esta experiencia extrema y se ha involucrado a más de 123 ecosistemas emprendedores en el mundo.

Hoy existen empresas exitosas que nunca ganaron nada en el StartupBus y ganadores del concurso que nunca llevaron a término una empresa. Los ganadores con Daisy no estaban claros de si continuarían con la idea de crear la empresa. Los mexicanos del proyecto Del Campo Al Mercado tienen la firme decisión de mantenerse, según afirman.

Creo que en ese sentido, y en algunos casos como el de este año, el resultado final triunfador pudiera ser considerado socialmente como un desperdicio, sobre todo si se trata de empresas necesarias y bien planteadas, con el caso del proyecto mexicano ganador.

Se trata de un sitio en internet que coloca en el mercado remanentes de producción del campo. Producciones pequeñas de granos u otros alimentos entre empresas que los demanden hace mucho sentido, sobre todo porque alivia la necesidad de que pequeños agricultores puedan cumplir con esa parte en el contexto de complejos procesos de intermediación vigentes.

El camión mexicano es patrocinado por Bancomer, lo que sin duda debe merecer un reconocimiento (el camión de México fue el mejor 'vestido' de los siete que acudieron a la cita. Su decoración tuvo un costo aproximado de 70 mil pesos), el grupo financiero apuntala el esfuerzo vía su área de innovación que promueve el desarrollo de nuevas ideas y formas de atender los procesos y necesidades.

No da premios Bancomer a los mejores proyectos desarrollados dentro del StartupBus México, pero debiera extenderles la posibilidad de algún financiamiento futuro, o al menos mostrar su músculo convocando a fondos de inversión de riesgo o a inversionistas ángeles a que conozcan los proyectos surgidos de la experiencia al amparo de su patrocinio.

Otra área muy relevante del concurso es la selección de los integrantes del camión. No podemos dudar de la capacidad de los diseñadores y programadores que se subieron este año al evento en su edición México porque los resultados están a la vista (de cuatro equipos tres pasaron a semifinales y uno en de ellos a finales con un tercer sitio obtenido), pero sin duda un grupo de especialistas en esas áreas surgidos de un proceso de selección de mayor rigor (convocatoria y concurso previo para obtener a los posibles participantes) no estorba, sino abona.

Finalmente, la experiencia fue extrema. Resulta equivalente a un baño bajo la regadera de presión (para quien lo haya experimentado resultará claro el ejemplo), pero ofrece, sí, ópticas y resultados interesantes dignos de que reciban apoyo para darles continuidad en varios casos.

Hay mucho esfuerzo voluntario involucrado. Los conductores del evento -digamos quienes 'empujan el proceso', no quienes conducen el camión- hicieron un gran trabajo como los mentores dentro del vehículo.

La prueba que concluyó el pasado viernes demuestra con claridad el talento que existe en México, pero debe ser una llamada de atención para que no desperdiciemos esa capacidad de generar empresas valiosas socialmente.

Debería existir una estructura que atienda de inmediato a esos proyectos exitosos que ganan lugares en concursos internacionales para que ese esfuerzo no quede sólo en el anecdotario.

Por lo demás, la experiencia fue agotadora pero fantástica.

Correo:
etj@uptv.mx

Twitter:
@ETORREBLANCAJ

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