Opinión

'Impeachment'

    
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Trump

El congresista estadounidense Steve Cohen, demócrata por Tennessee, anunció el pasado 17 de agosto que presentaría cargos y argumentos para un caso de impeachment (destitución) en contra del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En un video que se ha extendido viralmente en redes y YouTube, el congresista explica las razones por las cuales se lanza a esta polémica y controversial iniciativa. Señala incapacidad para la rectitud moral, carencia de liderazgo para ejercer el cargo, posible obstrucción de la justicia, haber recibido dinero por locales y extranjeros en sus hoteles y su torre en Manhattan, además de su rotunda incapacidad para construir unidad nacional después de los racistas eventos de Charlottesville, Virginia.

El congresista Cohen es judío de origen y representa a una comunidad de mayoría afroamericana; según sus propias palabras, el presidente debe ser un líder que integre al país, que produzca unidad entre sus comunidades, y el evento de Virginia fue, a juicio del congresista, uno de los grandes episodios de crisis en Estados Unidos, durante el cual el presidente fue incapaz de reconocer los riesgos, daños y amenazas a la unidad nacional. Se trató de una prueba moral que, según su opinión, el presidente Trump reprobó.

Steve Cohen es un legislador experimentado. Sirvió por más de 20 años en el Senado local de Tennessee y es representante ante el Congreso en Washington desde mediados de la década pasada. Su paso por el Congreso no ha estado exento de controversia: comparó a los republicanos con Goebbels y el Holocausto (2011); también impulsó el boicot al polémico discurso del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (2015).

Se ha distinguido por defender las causas de las minorías, con especial énfasis en la comunidad judía y afroamericana. Es conocido por su oratoria enérgica y argumentativa, además de padecer polio e impulsar los derechos a una mejor salud por los estadounidenses.

Los rumores del impeachment corren en Washington prácticamente desde la primera semana de Trump en la Casa Blanca. Artículos que repasan el proceso jurídico para conseguirlo, los antecedentes en la historia, han aparecido en más de un medio local y nacional.

Sin embargo, construir un auténtico caso de destitución a un presidente americano es un reto mucho más complejo. No sólo por la necesidad de formar un comité especial que analice y compruebe las eventuales evidencias, sino más aún, garantizar los dos tercios obligatorios del Senado y la Cámara baja para aprobar tan ambiciosa medida.

El caso de Nixon en 1975 concluyó con la renuncia del presidente justo antes de que el impeachment fuera sometido a votación. Era tal la mayoría a favor de retirar al presidente, que él aceptó la 'honrosa' retirada de la renuncia antes de ser destituido.

Nadie más en la historia reciente había estado tan cerca. El caso Clinton-Lewinsky llegó al extremo de someterse a votación, que Clinton ganó y se archivó el expediente.

Pero Trump tiene demasiados frentes abiertos: el Rusiagate y la integración ya en funciones de un Gran Jurado para determinar la vinculación y culpabilidad del presidente en negociaciones o tratos ilegales con Rusia –que podría desembocar en traición a la patria– y ahí se suman los casos de Flynn, Comey, Kushner (su yerno) y Sessions
–secretario de Justicia– en reuniones con el embajador ruso, apenas removido la semana pasada.

El explosivo y detonante caso de Virginia, el racismo, la supremacía blanca y el torpe perdón al sheriff Arpaio, exhiben sus inclinaciones; su guerra constante con el muro, la inmigración y el uso del TLC como ariete para golpear y amenazar a México; su salida de los acuerdos ambientales de Paris; sus amenazas a China; las tensiones con Corea del Norte; la fractura con el empresariado después de Charlottesville; el choque con el Congreso por el fallido cierre del Obamacare y la consiguiente distancia con su partido que, de forma creciente, lo desconoce semana a semana. Por si faltaran elementos, su propuesta de presupuesto es totalmente contraria al gasto austero, republicano y ahorrador que les prometió a sus votantes.

Aprobar un impeachment es algo muy complejo en el Legislativo estadounidense, pero Trump tiene la materia, los opositores y los errores que se acumulan por minuto para alimentar un caso que, por lo menos, se debatirá en algún comité del Congreso.

El punto de quiebre será cuando su presencia represente más pérdida para los republicanos. En ese momento, retirarán su apoyo y provocaran su caída.

Twitter: @LKourchenko

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