Opinión

Impacto económico de
las elecciones de EU
en México

 
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[Las compañías podrían expandir su manufactura de equipo y traer su conocimiento para el negocio de gas de lutitas y petróleo. / Bloomberg / Archivo] 

La economía mexicana y la norteamericana están muy interrelacionadas no sólo por las exportaciones e importaciones que se realizan entre ambas naciones, sino por la gran cantidad de actividades que se ejecutan conjuntamente, sobre todo a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC).

Por ejemplo, nuestro principal producto de exportación a esa nación proviene de la industria automotriz, pero a su vez cerca de la mitad de los componentes de los automóviles fabricados en México son importados de aquel país. Reducir o suspender nuestra producción automotriz tiene un gran impacto en el empleo aquí, pero también en Estados Unidos. Esta situación se repite en diferente magnitud en los demás sectores manufactureros. De hecho, la variable externa que mejor explica la producción total de México es… ¡la producción industrial de Estados Unidos!

Es por esa razón que tiene gran importancia nuestra relación con el vecino país del norte, por lo que sí nos afectarán de manera relevante los resultados de sus próximas elecciones presidenciales y del Congreso que tendrán en noviembre. Por lo mismo es preocupante que nuestra relación comercial y económica sea tema de debate en aquella campaña política, sobre todo en los aspectos negativos, y que ambos candidatos presidenciales hayan anunciado que iniciarán la renegociación del TLC en fecha próxima.

Hay que enfatizar que nuestras exportaciones totales representan más de la tercera parte de la demanda agregada total de México (35 por ciento), sólo situada por debajo del consumo, que a su vez es en parte resultante de los sueldos y salarios de las empresas exportadoras. El dato de las exportaciones de bienes y servicios de México el año pasado fue de 6.4 billones de pesos, es decir 6.4 millones de millones de pesos.

De este total, nuestro cliente principal fue Estados Unidos, donde se vendió 82 por ciento de nuestras exportaciones no petroleras el año pasado.

Una equivocación frecuente es pensar que nuestras ventas al exterior son principalmente de petróleo y de productos agropecuarios, cuando estos sólo representan 4.7 y 4.2 por ciento del total, respectivamente. La gran mayoría de las exportaciones mexicanas son de bienes manufactureros, que en los primeros siete meses de este año representaron 90 por ciento de todas las ventas de bienes en el exterior.

Esto contrasta de manera notable con lo que ocurría al principio de la década de los ochenta cuando el petróleo equivalía a las cuatro quintas partes de las exportaciones mexicanas.

Este incremento y cambio cualitativo del sector exportador se debe en gran parte al Tratado de Libre Comercio, por lo cual su renegociación puede abrir la caja de Pandora, ya que cada sector solicitaría mejores condiciones, lo que dificultaría mucho poder llegar a un nuevo tratado.

Esto se debe a que las condiciones políticas y económicas actuales son muy diferentes a las existentes hace dos décadas. Además, una nueva renegociación del mismo agregaría un factor importante de incertidumbre, lo cual detendría las inversiones que tienen como objetivo canalizar parte de sus ventas hacia Estados Unidos.

De hecho, en varios sectores ya se están deteniendo inversiones en el país, hasta tener claridad respecto a las nuevas reglas que entrarían en vigor. Esto debilitará aún más al tipo de cambio y al crecimiento económico del país en los siguientes trimestres.

Ante el entorno actual es conveniente que las empresas y las autoridades tengan escenarios de cómo será el comportamiento de la economía el próximo año y los tipos de ajustes que se tienen que realizar en el momento presente.

Entre los aspectos que se deben considerar están una mayor dificultad y mayores costos para nuestras exportaciones, lo cual se puede enfrentar con el desarrollo de proveedores locales, con la búsqueda de nuevos mercados, cambios en las tecnologías utilizadas, etcétera.

En suma, el entorno económico futuro puede ser muy diferente al prevaleciente en los años pasados, por lo que hay que prepararse al mismo.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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