Opinión

Impacto del Brexit

  
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El Brexit

La salida de Reino Unido de la Unión Europea no es una cosa menor. Las islas son la quinta economía mundial, medido en dólares corrientes, o la novena, corrigiendo por poder adquisitivo (como referencia, nosotros estamos en los lugares 15 y 11, respectivamente). En Reino Unido está el centro financiero europeo, la City. Son el país que más aporta en cuestión militar en esa región y, también ahí, el promotor más importante del liberalismo. Por otra parte, ya no son el imperio británico, ni tienen una economía boyante que pueda sobrevivir sola. Es decir, las pérdidas ocurren en ambos lados. Y los efectos se extienden por todo el mundo.

Reino Unido pierde todos los acuerdos comerciales firmados en el seno de la UE, y deberá negociar nuevamente. No creo que tengan problema alguno con Estados Unidos, o México, pero sí lo van a tener precisamente con la UE, que no los dejará salir así nada más. Hacerlo implicaría premiar a quien ha decidido separarse, y con ello promover que otros quieran hacerlo. Se corre el riesgo contrario, que la UE decida no sólo no premiar, sino castigar. Leo en el FT que Francia promueve algo así. Espero que no, y que hayan aprendido que su ánimo vengativo siempre resulta contraproducente. Pierden además su posición privilegiada como centro financiero en Europa, creo, porque no tiene mucho sentido estar en Londres, cuando la UE se mueve aparte. No sé si los financieros se muevan a Fráncfort, París o Milán, pero creo que se van a ir. Algo parecido puede ocurrir con los asiáticos, que habían utilizado a Reino Unido como plataforma europea: empresas japonesas, gobierno chino, y oligarcas rusos.

Pueden además perder su integridad territorial, puesto que Escocia e Irlanda del Norte votaron por quedarse. Escocia ya había intentado separarse hace un par de años, y están ya promoviendo un nuevo referéndum que, como están las cosas, ganarían. No sé si Irlanda del Norte pueda hacer lo mismo, o si los agravios pasados hagan el asunto todavía más complicado.

La Unión Europea puede aprovechar la salida de Reino Unido para fortalecerse, pero si lo hace continuando la tendencia burocrática que trae, el resultado será negativo. Los excesos de estandarización de Bruselas están haciendo menos plural y por lo tanto menos competitiva a la economía europea. Lo que para Berlín puede ser normal no lo es para Andalucía o Sicilia, y la solución para esa diversidad es contar con mecanismos de ajuste, no uniformar a todos, especialmente en creación y producción. En donde sí deberían uniformarse, no lo hacen: políticas fiscales dispares, con sistemas de salud y seguridad social que no pueden financiarse, y promesas incumplibles a los ciudadanos, que varían mucho entre países, y en sentido opuesto a sus capacidades fiscales.

Brexit no es necesariamente el inicio del desmembramiento de la UE. Gran Bretaña nunca fue muy cercana al continente, ni se sumó a buena parte de las iniciativas. No es comparable al resto de Europa occidental. En la parte oriental todos quieren entrar, más bien, porque del otro lado espantan: Rusia, Turquía y la catástrofe de Siria e Irak. Pero precisamente por ello hay dudas en el tema geoestratégico. Veremos si la OTAN adquiere una dinámica diferente, que sería bueno que se notara en el Báltico, para empezar.

A los demás, lo que nos afecta es el nerviosismo, que va a durar un buen rato. Hasta octubre se espera que inicie la salida en forma de la UE, y que UK tenga nuevo primer ministro. Y en noviembre es la elección en Estados Unidos, que es nuestra amenaza más importante. Paciencia, pues.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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