Opinión

Impacto de los sismos
en la calificación crediticia

 
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Sismo

Los sismos de los días pasados han tenido un fuerte impacto humano, social e incluso político en las distintas zonas del país donde ocurrieron.

Por lo mismo varios me han preguntado si ponen en riesgo la calificación crediticia de nuestro país, sobre todo porque una calificadora internacional tiene a la deuda de México con perspectiva negativa.

Lo que estas empresas hacen es definir la probabilidad de que un emisor de deuda incumpla con el servicio de la misma, es decir, empeore la capacidad de pago de sus pasivos. Entonces, para ver si existe la posibilidad de que baje su calificación hay que analizar si empeoró su capacidad de generación de recursos o se incrementará el monto de sus deudas a raíz de los sismos.

Al revisar los impactos en las empresas productivas y en el gobierno parecen que han sido mínimos, ya que no se ha tenido un colapso generalizado de las zonas industriales del país o en carreteras y vías férreas, ni en la operación de gasoductos, oleoductos, torres de transmisión de electricidad o en sus puertos marítimos y aéreos, lo que hubieran puesto en riesgo la generación de riqueza del país. Tampoco se tiene una emigración masiva de la población de las zonas productivas a otras sin estructura, como ha sucedido en otros países ante eventos de esta naturaleza.

Ciertamente hay zonas de la ciudad de México, Puebla, Oaxaca y Chiapas muy perjudicadas, pero paulatinamente se reinician las actividades económicas en las distintas regiones. Ciertamente ha sido lamentable la pérdida de vidas humanas, así como el quebranto patrimonial para distintas personas y familias; sin embargo, no es significativa en el total de la producción nacional.

Hay que enfatizar que el nuestro es un país con cerca de 120 millones de personas, de las cuales la gran mayoría continúan con sus actividades. Para estimar cuál será el costo de los sismos en términos del PIB, el elemento más importante son los días perdidos de actividad económica en la parte central y sur del territorio nacional.

Como la zona afectada puede llegar a representar cerca de las dos quintas partes de la producción nacional, que al no tener producción en estos días significaría un costo cercano a un punto porcentual en el trimestre, es decir poco más de dos décimas porcentuales en todo el año. Por lo mismo, la reducción en la producción anual no es relevante en la calificación crediticia, en la medida en que se restablezca el proceso productivo en la nación. Por ello es primordial que se pueda normalizar la actividad en el país.

Sin embargo, esto no es así en ciertos sectores y áreas geográficas específicas. Es indudable que el impacto será mucho más grave en el sector turístico y de otros servicios en Oaxaca y Chiapas, lo que sí puede afectar la calificación crediticia de estos estados. Esto como resultado de una menor recaudación de los gobiernos locales y una mayor presión en sus gastos.

Al comparar el terremoto ocurrido en 1985 y el de 2017 se identifican varias diferencias y analogías importantes:

1. El sismo de hace 32 años fue mucho más fuerte, con mayores costos en términos de infraestructura y vidas perdidas que el reciente.

2. En aquel entonces el país sufría la crisis derivada de la expropiación de los bancos, fuertes devaluaciones del tipo de cambio, una inflación cercana a los tres dígitos y la pérdida de confianza de los inversionistas en México.

3. Se suspendieron durante días las comunicaciones telefónicas en diversas partes del país, mientras que ahora existe una importante red social por internet.

4. Ahora, como en aquel entonces, fue masivo el apoyo de la población para ayudar a los damnificados.

5. En aquel entonces el país salió adelante, pero el evento tuvo un impacto social y político relevante.

Para mantener la calificación crediticia del país y reducir las presiones en las tasas de interés y en el tipo de cambio, es fundamental que se mantenga el equilibrio fiscal. Es indudable que habrá necesidades que se deberán atender como resultado de los sismos, pero romper la estabilidad ocasionaría mayor impacto en los ingresos y el bienestar de las familias, que otro terremoto.

* El autor es economista.

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