Opinión

Impacto de Ingrid y Manuel en el PIB


 

En los últimos días se han publicado una serie de notas periodísticas sobre el impacto de los fenómenos meteorológicos bautizados como Ingrid y Manuel, que afectaron gravemente a una gran cantidad de personas en muchos municipios del país. En este sentido, quiero hacer tres precisiones sobre el impacto que estimo puede tener esta tragedia nacional en la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México en este año.

 


 

Primero que nada, no debemos confundir el costo de los daños, con respecto al efecto que estos fenómenos pueden tener en el PIB. La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) estima que las pérdidas relacionadas con la afectación de Ingrid y Manuel fueron de 75 mil millones de pesos. Si hacemos una revisión de los costos relacionados con los fenómenos meteorológicos que han afectado a México desde Gilberto en 1988, la tragedia actual es la peor. De hecho, hasta el momento, el meteoro que ha causado el mayor daño monetario de acuerdo a información recabada de diferentes fuentes -incluyendo la Comisión Nacional del Agua, el Servicio Meteorológico Nacional y de la Secretaría del Medio Ambiente-, fue Emily, cuyos daños se estiman en cerca de 28 mil millones de pesos, seguido por Stan, con 23 mil millones y precisamente Gilberto, con poco menos de 20 mil millones. Cabe señalar que estos datos no toman en cuenta la inflación. Si los ajustamos con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI, entonces cambia la jerarquía y resulta que Gilberto ha sido el más costoso con más de 280 mil millones de pesos, a precios de 2013. Pues aun así, Ingrid y Manuel sólo bajarían un escalón al segundo lugar. 75 mil millones son cerca de 0.5 por ciento del PIB. No obstante, el punto que quiero destacar es que a pesar de los costos que generan los daños, la pérdida de infraestructura no resta ni suma al PIB. Salvo la destrucción de cultivos, ganado o ciertos insumos o productos que podrían haber generado valor agregado, la destrucción de calles, carreteras, casas o edificios no se contabiliza en el PIB.

 

 

Segundo punto, la disminución de actividad económica es lo que tiene un efecto negativo en el PIB y por lo tanto disminuye la tasa de crecimiento de la economía del país. Asimismo, este efecto negativo se exacerba cuando existen vías de comunicación bloqueadas, como fue el caso de Ingrid y Manuel. Una estimación burda, sobre el impacto en el PIB nacional en la actividad económica de estos meteoros se puede llevar a cabo en tres pasos: (1) Asumir un paro total de la actividad económica, de 10 días por ejemplo, en los lugares afectados; (2) estimar el porcentaje de afectación de los municipios, multiplicando la ponderación de cada estado en el PIB nacional -con información disponible en el INEGI-, por el porcentaje de afectación de dicho estado -utilizando la proporción de la población por municipio afectado, con respecto a la población total de cada estado-, multiplicado por el PIB que generaría en 10 días a nivel nacional. Este ejercicio resulta en una pérdida de 0.23 por ciento del PIB; y (3) estimar el efecto negativo que tuvo el bloqueo de vías de comunicación, en particular de las 15 carreteras federales y de más de 300 caminos rurales en la actividad económica. Éstos pudieron haber incluido retrasos importantes en la exportación de bienes, dificultad de arribo de insumos para la fabricación de productos, pérdida de productos perecederos, etc. Aquí la estimación es más compleja -dado el número de supuestos que hay que llevar a cabo-, pero estimo una pérdida de 0.17 por ciento adicional. Es decir, estimo un efecto negativo de 0.4 por ciento del PIB.

 

 

Tercer y último punto. A diferencia del brote de la influenza AH1N1 de 2009 -que afectó la actividad económica de las principales ciudades del país y se creó una crisis de confianza turística por un buen tiempo-, en el caso de Ingrid y Manuel se están llevando a cabo labores de reconstrucción, principalmente impulsados con gasto público del gobierno federal. En este sentido, cualquier estimación del impacto de los meteoros en el PIB tiene que tomar en cuenta el efecto positivo de la reconstrucción, que implica venta de materiales, mano de obra, etc. Juzgando por el saldo que tiene el Fonden, así como el gasto público adicional que el gobierno federal podría asignar a estos esfuerzos y “la derrama económica” que esto conlleva, principalmente debido a que la construcción es intensiva en mano de obra, estimo un impacto positivo de 0.2 por ciento del PIB. Debido a lo anterior, estimo un impacto negativo total de 0.2 por ciento del PIB, que equivale alrededor de 32 mil millones de pesos.

 


 

 Twitter: @G_Casillas


 
 

Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte