Retos de la transición en materia de infraestructura
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Retos de la transición en materia de infraestructura

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Retos de la transición en materia de infraestructura

09/07/2018

En los últimos cuatro sexenios, la desaceleración o cancelación de proyectos de infraestructura es una tendencia observada por el Comité Técnico Nacional de Infraestructura del IMEF. Es decir, las nuevas administraciones públicas se toman el tiempo que consideran necesario para evaluar los proyectos que están en proceso, los que están en planeación y los que son meras ideas o propuestas. Una vez que esta evaluación se lleva a cabo y se compara con los compromisos de campaña y otros elementos de juicio, se definen los programas que se apoyarán y que recibirán soporte material y presupuestal para su consecución.

Por tal razón, no es difícil pensar que el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y otros proyectos hoy en construcción, sufrirán al menos un periodo de desaceleración. Otros seguramente serán cancelados.

Si observamos el PIB de construcción durante el primer año de gobierno de la actual administración, podemos observar que durante 2013 (el primer año completo de gobierno, recordemos que las administraciones asumen funciones en el mes de diciembre) este sector se contrajo -1.6 por ciento, comparado con el año anterior.

Esta tendencia se observa también en el año 2001 (primer año de gobierno de la administración de Vicente Fox), cuando el PIB se ralentizó de forma importante pasando de tasas de crecimiento promedio superiores al 10 por ciento a una negativa de -7.7 por ciento. Lo mismo sucedió en el año 1995 (primer año de gobierno de Ernesto Zedillo), donde la variación negativa fue del -32.3 por ciento partiendo de un positivo de 49 por ciento en 1994.

El único período en el cual no se observó una caída en la construcción a partir de un cambio sexenal fue en 2006, cuando el presidente Felipe Calderón asumió el poder de manos de su compañero de partido, Vicente Fox. En el año 2007 el PIB de la construcción se incrementó 4.6 por ciento con respecto al observado en 2006.

Lo anterior no es totalmente concluyente ya que hay innumerables factores afectando la inversión pública, pero sí un indicativo de lo que acontece cada cambio sexenal entre partidos diferentes: se tiene un periodo de aprendizaje, de reevaluación de proyectos, y de priorización de estos. Este periodo puede tomar de dos a tres trimestres, lo que impacta negativamente el crecimiento del país.

Cada administración asume el poder con promesas de campaña, las cuales normalmente tienden a ubicarse en la escala alta de prioridades. Una vez cumplidas estas promesas, se asume que seguirán aquellas que por su impacto social y económico “deben” llevarse a cabo. Finalmente se tiende a apoyar proyectos de mayor innovación o cuyo impacto social sea menos evidente.

Ante la posibilidad de que la inversión en construcción se contraiga, al menos durante el primer semestre de 2019, será difícil predecir la magnitud de la misma y todo dependerá de la capacidad de los equipos entrantes para asimilar funciones y priorizar proyectos. El período de transición tiene gran relevancia para determinar los tiempos.

En el Comité Técnico Nacional de Infraestructura del IMEF, estaremos atentos a la evolución de la transición, siempre dispuestos a colaborar desde nuestra trinchera técnica por el bien de nuestro país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.