El contribuyente cautivo no es la solución
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

El contribuyente cautivo no es la solución

COMPARTIR

···

El contribuyente cautivo no es la solución

09/04/2018
Actualización 30/11/-1 - 1:00

*Por Carlos Felipe González Andrade.

Ha sido profundamente analizado y discutido el tema fiscal para México. En reiteradas ocasiones se ha determinado como política pública la aplicación rigurosa de controles fiscales a los contribuyentes cautivos (entendiéndose aquellos que se encuentran de manera activa en el padrón de contribuyentes), lográndose sin lugar a dudas, una mejora en la recaudación fiscal, pero generando como contrapartida la aversión del ciudadano, pues pagan justos por pecadores.

En el IMEF, en reiteradas ocasiones se ha pugnado por una reforma fiscal integral, que tenga como finalidad un incremento en la recaudación a través de esquemas balanceados y sobre todo justos, mediante el incremento no de impuestos, sino de la base de contribuyentes.

Continuar con políticas fiscales como las que se viven actualmente, podría generar -contrario a lo pensado-, el incremento de actividades informales y una mayor circulación de efectivo, ocasionando a su vez, no sólo detrimento en la recaudación, sino el incremento en los delitos patrimoniales como robos, asaltos, entre otros.

La incertidumbre económica para este 2018 podría agravarse por factores como las elecciones, negociación del TLC, políticas públicas y reforma tributaria de Estados Unidos de Norteamérica, recesión económica en Europa e inflación; por ello, el IMEF continuará recomendando a las autoridades, la necesidad de impulsar una reforma fiscal integral, que genere beneficios en la recaudación y que amplíe la base tributaria, promoviendo la competitividad fiscal a nivel internacional para estimular y atraer inversión extranjera y el comercio internacional.

De acuerdo al Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, el crecimiento del PIB para este 2018, será alrededor de 2.2%, porcentaje mayor al registrado en 2017. No son excelentes noticias, pero sí buenas, ya que demuestra un crecimiento inercial que debemos continuar aprovechando.

México es un país noble. El carácter de los mexicanos, es por naturaleza comprometido, pero cuando se siente atacado, se muestra a la defensiva. Somos una población que se adapta a las situaciones diarias y a los retos que la vida nos pone. Debemos entender que épocas de crisis son épocas de oportunidades. México es grande y seguirá siéndolo; la decisión que nuestras autoridades implementen en el sistema tributario y políticas públicas, será sin lugar a dudas hoy más que nunca, el parteaguas no sólo para continuar sino avanzar en el plano económico, o por el contrario, el principio del retroceso, generando el escenario perfecto para ser receptores de los adversos impactos económicos externos.

La confianza del extranjero hacia nuestro país no ha disminuido; por el contrario, se ha fortalecido. Prueba de ello es, según datos de la propia Bolsa Mexicana de Valores, que en los primeros dos meses de 2018, se registró un crecimiento exponencial al mismo periodo del 2017 en inversión. Los ojos del mundo continúan viendo hacia México; nuestro vecino del norte comienza a ser, por reacción y previsión, un mercado más y no el único; la firma del nuevo Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés), en el cual participan 11 naciones, es el comienzo de una nueva era comercial, que no dependerá de muros, sino de intereses y beneficios económicos compartidos.

*El columnista es Presidente del IMEF Grupo San Luis.

Correo: c.gonzalez@acfconsultores.mx

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.