Opinión

Igualdad y guerrilla

 
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Guerrilla.

Gamés se enteró de que en La Habana, Cuba, desde hace tiempo, noviembre de 2012, se llevan a cabo las negociaciones de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de ese país. Gil lo leyó en su periódico La Jornada. La Organización de Naciones Unidas supervisará el desarme y el cese al fuego una vez que se alcance un pacto de paz que ponga fin al conflicto armado.

“Colombia está a unos pasos de cerrar un largo capítulo de violencia y de que las FARC se conviertan en partido político”, dice la nota con información de AFP, Reuters, Dpa y Xinhua. Si Gamés entendió bien, esa guerra que ha costado desde los años sesenta 220 mil muertos y cinco millones de desplazados toca a su fin.

COMBATIENTES IGUALES
En la misma edición de La Jornada donde se informa de las negociaciones para la paz, en la contraportada para más señas, Gilga leyó este título: “Igualdad de género en la guerrilla colombiana”. El pie de la fotografía dice: “Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se asean cerca de su campamento en el estado de Antioquia, en el noroeste del país sudamericano. Los rebeldes, tanto hombres como mujeres, realizan actividades en igualdad de condiciones y muchos de ellos son pareja”.

Gil se frotó las orejas y se sobó los ojos, o como se diga. En la fotografía aparecen tres mujeres y un hombre en calzones y brasier bañándose en un riachuelo. El baño mixto y natural de “los combatientes” despertó no sólo la curiosidad de Gamés sino también su entusiasmo: estos guerrilleros respetan la equidad de género, gran noticia, lástima que no hayan respetado con tanto esmero a los secuestrados a quienes les robaron años de sus vidas manteniéndolos cautivos en la selva. Caramba, esa igualdad debió ser de lo más útil mientras trasegaban la droga de Pablo Escobar. Aquí hombres y mujeres cargan por igual las pacas de cocaína que hay que llevar de aquí para allá. Cierto, nadie es perfecto, los guerrilleros de las FARC lograron entender que en esos caminos de Dios no hay lugar para el machismo.

Se sabe: Gamés se arrodilla ante la curiosidad. Una nota al pie de la fotografía del riachuelo y los bañistas decía: reportaje completo en La Jornada on line. Adivinaron: Gil fue a buscar el reportaje de marras (gran palabra). Se trata de una interesante crónica de Jacobo García y Luis Velarde, de Associated Press, al cabo de tres días en el corazón de un campamento de las FARC en las montañas del noroeste de Antioquia.

Lectora, lector: ¿están preparados? ¿Tragaron su medio Tafil y su Omeprazol? Aquí vamos: “El comandante Juan Pablo lleva colgado al hombro un potente rifle con mira telescópica recién estrenado y una gran tristeza dentro. Como uno de los responsables del frente 36 de las FARC, considerado uno de los más violentos del conflicto armado colombiano que ya va para medio siglo, Juan Pablo es capaz de recitar pasajes completos de los discursos de Fidel Castro, pero nunca ha ido al cine, ha manejado un automóvil, ha comido en un restaurante o ha estado en una ciudad. Lleva 25 años metido en la selva preparando emboscadas, poniendo minas o quemando autobuses, acciones que la policía y el ejército colombiano atribuyen a ese grupo”.

INFIERNO
Gamés sufrió una taquicardia y aunque la cardiología no es lo suyo podría asegurar que su corazón padeció una arritmia, una extrasístole no grave pero no por eso menos molesta. Pregunta sin mala intención: ¿por qué va triste Juan Pablo si tiene su poderoso rifle flamante de nuevo? Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: ¿Juan Pablo recita pasajes completos de los discursos del dictador cubano? Gil lo lamenta, pobre Juan Pablo.

Gilga imagina el infierno como un lugar en el cual hay que aprenderse discursos de Castro. Bienvenidos al infierno, dice Satanás, su primer trabajo aquí, entre las llamas, será aprenderse este párrafo: “Decir la verdad es el deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”. Y a machetear porque con el Diablo, no hay tu tía.

Por cierto, ese párrafo pertenece a un discurso pronunciado por Castro el 8 de enero de 1959, hace 56 años, mismos que los Castro se han mantenido en el poder. Aigoeei. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin la menor intención de un albur de enero. En fon, Dios y la ONU quieran que las FARC se conviertan en un partido político.

La máxima de Erasmo de Rotterdam espetó en el ático de las frases célebres: “La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

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