Opinión

Ideas falsas sobre la elección

 
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Hay 10 entidades en Estados Unidos que serán claves para definir el rumbo de la elección del martes 8 de noviembre. (Especial)

La sorpresa quedó entre nosotros. Lo que no creíamos que pasaría pasó. Es momento de escudriñar por qué se dio la sorpresa. Es difícil saberlo de inmediato cuando todo falla, como las encuestas y los pronósticos. Algo está pasando en la gente que ya no confía en dar a conocer su decisión.

Pero hay cosas en las que nos dejamos llevar por las ganas y nuestros deseos y no quisimos ver. Veamos algunas de esas ideas falsas que nos asaltaron en esta ocasión.

El poder del voto latino.

En cada elección estadounidense se dice que el voto latino será EL voto decisivo. Pocas veces, como la de esta semana, su voto por Clinton representaba, según todos los analistas, por lo menos los prolatinos, su mejor opción. Pues resulta que 30 por ciento de esos votos fueron para Trump. Así que es claro que lo que suponemos que es un bien para el otro, a ese otro realmente no le parece. Es más, los latinos ni siquiera salieron a votar en gran número.

Mujer vota por mujer.

“Yo no voto con la vagina”, anunció la conocida actriz Susan Sarandon al anunciar que no votaría por Clinton. Las mujeres que votaron por Hillary apenas superaron 54 por ciento y sorprendente que 44 por ciento hayan votado por Trump. El 52 por ciento de las mujeres blancas votó por Trump ¿Qué llevó a ese enorme porcentaje de mujeres a votar por un hombre misógino que evidentemente las cosifica?

Los medios nos dicen la verdad.


Sí nos la dicen. Pero quizá también es la verdad que nos gusta oír. Es innegable el esfuerzo del NY Times y del Washington Post, y de otros tantos medios, para detener la llegada de Trump. Pero a lo mejor no nos dijeron con el suficiente énfasis por qué los electores de Trump lo votarían y por qué los convencía. Ese Estados Unidos propenso a la división con tal de encontrar culpables a su situación. El viejo cuento milenario del chivo expiatorio. Nuestro análisis entonces se volvió más sesgado. Nuestros opinadores especialistas en Estados Unidos citaban al Times, a CNN, daban el recuento demócrata, inteligente, liberal y moderno; anunciaban que por el republicano votarían los ignorantes y la “canasta de deplorables”, como los llamó Hillary. Fox News les parecía una basura, seguramente lo es, les parecía inaceptable por derechosa, pero ahí sucedía la campaña de Trump. Para la siguiente hay que abrir el abanico para tener todo contemplado.

Tener la razón es motivo de triunfo.

No necesariamente. Condenar a Trump como lo que es, como se presentó, como un tipo racista, déspota, misógino e ignorante de la alta política era cierto, pero no significaba que perdería automáticamente.

Parece que ganó precisamente por su lenguaje. Mientras nos fijábamos en su primitivismo, olvidábamos su condena al establishment –que Hillary representaba a la perfección– y eso era lo que él atacó sistemáticamente.

Mientras se le condenaba por ser un arrogante majadero y peligroso, rompía todas las reglas de una campaña norteamericana. A sus votantes les importaba más su embestida contra el poder que sus aspectos ideológicos de extrema derecha.

Así como es un hecho innegable que Clinton fue una pésima candidata, habrá que reconocer que Trump supo hablarle a su electorado.

Twitter: @JuanIZavala

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