Opinión

Huele a gas en el avión


Seguramente le tocó ya una “carne asada”, ¿pero ha probado la discada regiomontana?

Hágale ojitos a Porfirio González, quien seguramente ya pica carne de cerdo y de res para cocinar este platillo de lenta manufactura nocturna, común en fiestas que huelen a cebada .

Este ingeniero por la Autónoma de Nuevo León, no hace pozos, ni saca petróleo, pero va a sacarle jugo a la reforma energética. El director de OMA controla los aeropuertos más apetitosos del país para los inversionistas: los norteños.

Sí, claro, una razón de su súbito atractivo está en que ahora parece que los mexicanos nacieron en avión y vuelan hasta por ir a probar un menudo, lo que motivó a comprar nuevas naves incluso, a aerolíneas como Vivaaerobús, a cargo de Juan Carlos Zuazua .

Pero la otra causa está en que OMA tiene presencia, por ejemplo, en Monterrey y Reynosa. Justo allá se ubican las oficinas de Grupo Alfa, que además de producir gas en Texas, ya vende más por petroquímicos que Pemex Petroquímica, y en Tamaulipas están los yacimientos que colindan con aquellos en los que los vecinos al norte encontraron enormes reservas de “shale gas”.

Así, imagine usted cuántos querrán viajar a esa zona del país para sacar su parte de la fiebre energética de esta nación que huele a tortillas de harina.

“OMA puede ser una buena opción para jugar en la esperada reforma energética de México, debido a que sus aeropuertos están concentrados en el norte del país (la región que debería ver los más grandes desarrollos energéticos).”

Eso es lo que advierte Fernando Abdalla, de JP Morgan, en un reporte de la semana pasada, que añade: “Las acciones se comercian con un descuento del 7 al 9 por ciento respecto al precio de la de sus pares”. Ya leyó usted. Si aprovecha, es cosa suya.

Estamos en pañales

Revise en el súper o casi en cualquier farmacia, de esas que venden de todo. Los pañales siempre, al fondo.

Es un producto de baja rentabilidad para empresas como Benavides, de Manuel Saba Ades.

Pero esta mercancía motiva visitas a la tienda y en lo que llega usted al pasillo, ya llenó medio carrito, media canasta.

¿Y quién hace los pañales? Pues Kimberly Clark, la empresa que conduce en el país Pablo González Guajardo, dueños de Huggies y Kleen Bebé.

Los analistas prevén que la demanda de los productos de Kimberly crezcan a una tasa superior al 4 por ciento de aquí al 2018. Además, gozan de un elemento adicional que ayudará a esta compañía: el 80 por ciento de sus costos son en dólares, por lo que es fácil predecir que sus costos bajarán ante la expectativa de que el precio del dólar también baje.

La acción de esta empresa a 31 pesos está muy por debajo de los 43 a los que cotizó en máximo.

¿Quiere perspectiva de largo plazo? Esta empresa goza de una participación mayor al 50 por ciento, en esta actividad en la que compite con Mabesa de Gilberto Marín Quintero y sus Biobaby.

La publicidad en el aeropuerto alterno de Nueva York mostró durante el verano el entusiasmo por el Nissan NV 200, hecho en México. Una decisión judicial y el nuevo gobierno local tienen en la incertidumbre el plan de cambiar a este tipo los típicos taxis de la ciudad, en cuya plataforma Nissan ya invirtió 200 millones de dólares.