Opinión

Hoy No Circula, un batidillo

Otra vez confirmamos que no hay nada que importe más a los políticos que su imagen.Y si no, pregúntele al doctor Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México, quien no está dispuesto a pagar el precio político que representa el endurecimiento del programa Hoy No Circula para la Megalópolis, integrada por el Distrito Federal, Estado de México, Puebla, Morelos, Tlaxcala e Hidalgo.

Ante el reciente deterioro de su imagen y las duras críticas a su administración, principalmente por los problemas de seguridad, Eruviel Ávila prefiere sacrificar la calidad del aire del Valle de México y deshonrar su palabra, antes de sumar uno más a la lista de sus problemas.

Es cierto que la implementación de las nuevas medidas al programa Hoy No Circula acordadas por la Comisión Ambiental de la Megalópolis se hizo de una manera torpe, desaseada. Para empezar, el anuncio debió haberse hecho por todos los gobernadores de la Megalópolis y no haber dejado solo al jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.

Además, no se emprendió una campaña de información para explicar a los habitantes de las 16 delegaciones y 224 municipios de la Megalópolis la situación real y la urgencia de tomar esas decisiones que debieron aplicarse desde 2011, en el gobierno de Marcelo Ebrard, y que aún no nos explican por qué no se hizo. No se creó conciencia de los graves daños a la salud por los niveles de contaminación en el Valle de México, ni la mortandad provocada por enfermedades directamente relacionadas con la contaminación del aire.

Antes de todo eso, los gobernantes que conforman la Megalópolis debieron trazar una ruta para construir sistemas de transporte público suficiente, eficiente, seguro y accesible para reducir el uso de los automóviles particulares y dar alternativas a los dueños de coches demasiado viejos y contaminantes. No se pensó en estímulos para renovar el parque vehicular. Tampoco para convencer a los dueños de autos viejos y contaminantes para deshacerse de ellos y usar el transporte público. Mucho menos se incluyó en las medidas anticontaminantes a miles de vehículos oficiales. En eso, Eruviel Ávila tiene un punto a su favor.

Sin embargo, pensar en todo eso antes de tomar medidas para reducir la contaminación es imposible para nuestra realidad. Irresponsable, por decir lo menos. El problema lo tenemos encima desde hace varias décadas y hay que enfrentarlo, no hay alternativa.

Durante la semana pasada, el gobernador del Estado de México se la pasó dando bandazos sobre el tema. Claro, la presión gremial y la protesta social lo doblaron rápidamente. Al fin y al cabo que el problema es principalmente del Distrito Federal. En los próximos días y semanas seguiremos teniendo noticias sobre el tema. Veremos si es más fuerte la responsabilidad que la conveniencia política.