Opinión

Hornos de México

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil caviló: si no hay muertos todavía en Guerrero se debe a la paciencia y la serenidad del Ejército mexicano. En cualquier lugar del mundo, un cuartel atacado por una turba enardecida que utiliza un tráiler para entrar por la fuerza habría sido repelida a tiros. Encima de la agresión artera, los altos mandos del Ejército admiten abrir el cuartel del 27 Batallón de Infantería. Del otro lado, el vocero de los padres de los estudiantes desaparecidos aseguró que les abrirán las puertas “porque ya no hay nada”. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco rumbo al muro norte del amplísimo estudio y al llegar su lamentación se convirtió en un sonoro tope de los fuertes: ¡soc!

Necesidad de Anabel

En este momento falta uno de esos reportajes de Anabel Hernández que vuela y vuela, para que amarre la versión de que una noche, vecinos del 27 Batallón de Infantería vieron entre las sombras cómo miembros del Ejército sacaban grandes piezas de metal muy semejantes a las de un gran horno crematorio. Anabel: Gilga le regala esta idea de reportaje sin costo alguno. Ande, gánese un premio de periodismo. Y qué decir del militar retirado de apellido Gallardo que dentro de las instalaciones de la Sedena afirma haberse recargado sobre un tapiz para descubrir un fondo falso. ¿Qué había detrás? ¡Hornos crematorios! Anabel debería escribir con Gallardo algo al alimón.

Felipe Cruz dijo: “estamos seguros de que ya no hay nada en ese cuartel, por eso lo van a abrir; en el primer momento exigimos que se abriera una línea de investigación. Para nosotros está claro que ellos (los militares) participaron en los hechos violentos, eso lo sabemos por los testimonios de los estudiantes que sobrevivieron”.

Así las casas (muletilla hipotecada por Grupo Higa), Felipe Cruz no trepida al afirmar que “no sólo se deben abrir las puertas de ese cuartel, sino las de todos los cuarteles de Guerrero, incluso en otros estados”. Gamés no está de acuerdo: si se van a abrir cuarteles, que se abran todos y cada uno de los cientos de cuarteles de la República Mexicana y que luego se declare la desaparición del Ejército mexicano. Que se abran las bóvedas de los bancos, los confesionarios, los closets, los baúles, todo lo que pueda abrirse y deba abrirse y punto com.

El vocero de los padres y las madres dijo que el enfrentamiento con el Ejército ocurrió porque los amigos y familiares de los desaparecidos tenían la intención de hacer un mitin en la entrada del cuartel y se encontraron con otra situación: “ya había policía antimotines, barricadas y militares armados; el resultado del enfrentamiento es de dos padres y 12 muchachos heridos, uno de ellos de gravedad”.

La verdad de Omar

A veces Gil quisiera desaparecer de la faz de la Tierra. Al vocero de padres y madres le llama la atención que el Ejército porte armas. Caracho, ¿cómo qué quiere el vocero que lleven los miembros del Ejército mexicano? ¿Plumas de ave? ¿Pétalos de rosa? De verdad, los padres y madres son muy respetables, pero se pasan de lanza. Sin ninguna prueba, Gilga considera que la CETEG y los padres y madres quieren más muertos, muchos más muertos: helas!

Gamés lo leyó en su periódico La Jornada. Omar García perdió el ojo izquierdo durante el ataque a las instalaciones de 27 Batallón de Infantería. Omar está convencido: “no somos tontos. Si tuvieron a nuestros compañeros en algún momento en el cuartel militar de Iguala, como lo demuestran los celulares de mis compañeros, es obvio que ya los sacaron de ahí. Eso lo sabemos”. Cierto, sería una locura que los conservaran en el cuartel. Caracho.

Omar García: “el ejército pudo movilizar a la gente hacia donde se le haya antojado, como al Campo Militar Número Uno y otros lugares donde se sabe que han torturado y encarcelado a gente que desaparece. Sabemos de vuelos de la muerte, de presos políticos, incluso ya hay exguerrilleros que lo demuestran porque estuvieron en esas prisiones y manifiestan que los militares se dedican a desaparecer gente”. Psss. ¿Eso les enseñan en Ayotzinapa?, el caos, el desorden, la locura histórica. Gil imagina un vuelo nocturno Iguala-ciudad de México, en fon, los fanáticos han perdido todo menos el credo religioso (cortesía de Savater). Qué difícil, sobre todo si no hay gobierno estatal y tampoco federal.

La máxima de Robert Musil espetó en el ático de las frases célebres: “uno puede comportarse como un estúpido, pero no tiene por qué serlo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX