Opinión

Honestidad ¿valor perdido?

 
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Emilio Lozoya

El caso Lozoya-Odebrecht ha destapado la furia de la sociedad y no es para menos. Lo que puede estar detrás de ello es un escándalo de magnitud impredecible.

Lozoya se declara inocente, ajeno a lo dicho por esta compañía brasileña y pide su comparecencia, de mutuo propio, ante la PGR. De acuerdo a nuestras leyes, Lozoya es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

Pero las declaraciones de Odebrecht, empresa especialista en corromper altos funcionarios en muy diversos países para obtener favores en las licitaciones, son contundentes: la empresa entregó 10 millones de dólares en total, según se dice, al encargado de los asuntos internacionales del equipo de la campaña del candidato Enrique Peña Nieto, en diferentes momentos -4 millones cuando era tiempo de campañas y 6 millones cuando ya era director de Pemex-, al ahora imputado Emilio Lozoya, para tratar de obtener favores una vez que aquel llegase a la presidencia de la República. Coincide esta declaración con la forma de operar de esa corrupta empresa.

Lozoya es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, insistimos, pero en estas circunstancias la sociedad tiene derecho a exigir la más amplia de las investigaciones por parte de un fiscal autónomo y de renombrado prestigio, hasta aclarar a satisfacción de la propia sociedad, la verdad de los hechos ¿Quién recibió el dinero? ¿En qué cuentas bancarias se depositó? ¿Cuál fue su uso posterior?

El Caso Odebrecht es un caso paradigmático del cual queda mucho por investigar para arribar a conclusiones. Los ciudadanos, entre los cuales me cuento, a través de sus organizaciones especializadas en el tema, han tomado un papel protagónico para exigir a las autoridades que cumplan con su obligación de investigar el caso con la profundidad debida, aplicar las sanciones que procedan y actuar en forma transparente.

Este penoso caso se une a otros que muestran el grado de corrupción que tenemos en nuestro país y para muestra basta un botón. Cinthia Sánchez en un reciente artículo aparecido en La Silla Rota relata 10 casos que vale la pena leer y cuyo detalle no podemos transcribir por falta de espacio: El caso OHL, la Casa Blanca, la casa de Videgaray, el caso Padrés en Sonora, César Duarte el millonario, Oceanografía, el caso Tomás Yarrington, el caso Arturo Montiel, el caso Moreira y Panama Papers.

Sí, México está inmerso en la corrupción y por eso, según la OEA ocupamos el lugar 105 entre 176 naciones en esta materia. La OCDE nos coloca en una posición similar, ya que nos coloca como el “país más corrupto de los 34 miembros que la conforman”

Pero veamos también lo positivo. El grado que ha alcanzado la corrupción ha provocado movimientos sociales y gubernamentales dignos de tomar en consideración.

Son varias las leyes que están en el Congreso relacionadas con esta materia y que pacientemente esperan la resolución de los señores diputados y senadores. Recientemente un grupo de ciudadanos representados por Claudio X González conformaron la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad que, como su nombre lo indica y la calidad moral de sus fundadores lo garantiza, continuarán en forma aún más organizada la lucha contra este flagelo. Y no sólo la organización de Claudio sino muchas otras, tales como el IMCO, Transparencia Mexicana, México Cómo Vamos y la Red por la Rendición de Cuentas, están siguiendo la pista de la corrupción.

Pero veamos una nota aparecida recientemente en la prensa nacional que no requiere mayor explicación: “Por empujar la concepción, desarrollo e implementación del Sistema Nacional Anticorrupción, organizaciones de la sociedad civil organizada han sufrido atentados, acoso, terrorismo fiscal y espionaje”, denunció Claudio X. González Guajardo.

El presidente de la organización Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) dijo que los atentados contra el derecho a la privacidad y libertad de expresión deben parar.

“Queremos que eso pare, creemos que la ciudadanía no está haciendo mas que poner de su parte para tratar de transformar para bien a nuestro país. Lo estamos haciendo en la mejor voluntad y creyendo que a esta generación le toca este gran cambio y merecemos respeto. Merecemos poder expresarnos libremente, merecemos poder hacer nuestro trabajo sin acoso, espionaje o terrorismo fiscal”, enfatizó.

Dijo que “esas presiones y atentados en realidad son una muestra de la resistencia de la clase política o statu quo que no quiere un cambio profundo en el país. Agregó que una muestra de esas resistencias fue atacar sin fundamento la manera en que fueron seleccionados los integrantes del Comité de Participación Ciudadana, quienes están a la cabeza del Sistema Nacional Anticorrupción”

La lucha contra la corrupción encabezada por la sociedad –y podríamos agregar también a la Coparmex por parte del sector empresarial-, ha empezado y ofrece frutos muy apetitosos. Todos los ciudadanos que queremos a nuestro país tenemos la oportunidad ahora de unirnos a esta lucha y empujar a que México no sólo no siga descendiendo en su calificación de materia de corrupción, sino que recupere el lugar 50 que tuvo en alguna ocasión.

Mañana será otro día.


*Presidente de Sociedad en Movimiento


P.D. Al momento de la publicación de este artículo, Emilio Lozoya ya se habrá presentado ante la PGR y emitido su declaración. Ofrecemos nuestros comentarios en el próximo artículo.

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