Opinión

Hombres de sobra

 
1
 

 

ME. Usted, ¿tiene trabajo?

Apareció la semana pasada un libro muy interesante. Se llama Men without work, escrito por Nicholas Eberstadt, y publicado por Templeton Press. Salió hace una semana, de forma que sólo existe en inglés. El libro analiza un problema que hemos comentado desde hace años, el fin del empleo, pero con un detalle adicional: se trata principalmente del empleo masculino. Además de recopilar información actualizada, ofrece algunas hipótesis de las causas y efectos del fenómeno, y cierra con dos opiniones de otras personas (Henry Olsen y Jared Bernstein) que presentan críticas relevantes a lo escrito por Eberstadt.

El hecho que el libro analiza es la caída en la participación laboral de los hombres en Estados Unidos, especialmente entre los 25 y 54 años de edad. En esencia, la participación de este grupo se ha reducido en 10 puntos porcentuales, que equivalen a 10 millones de personas. Es decir, hay 10 millones de estadounidenses que están en edad de trabajar y no lo hacen ni buscan hacerlo. Simplemente se han retirado del mercado laboral para nunca más volver. Este grupo tiene sobrerrepresentación de afroamericanos, y subrepresentación de latinos. Más aún, afecta fundamentalmente a nacidos en Estados Unidos, no a migrantes. En términos de educación, hay también una proporción mayor de personas con bajos niveles, especialmente que no terminaron la educación secundaria (preparatoria, high school).

Entre las posibilidades que explora Eberstadt, encuentra que hay una proporción muy grande de esas personas que recibe beneficios por incapacidad (minusválidos): dos terceras partes de ellos reciben este tipo de ingreso. Mas de la mitad recibe subsidios gubernamentales adicionales. Eberstadt cree que esto puede influir en la decisión de los hombres de no regresar a trabajar. De hecho, encuentra que los hombres que están fuera del mercado laboral tienen más ingreso que parte de las mujeres (madres solteras) que sí trabajan. Una explicación adicional, para la que hay poca información, es la gran cantidad de personas que en Estados Unidos pasan por la cárcel. En su estimación, hay 20 millones que han pasado o están en la cárcel, la gran mayoría de ellos hombres, y su capacidad de incorporarse al mercado laboral no es clara.

Eberstadt no parece estar convencido (como sí lo están Olsen y Bernstein) de la importancia de los cambios tecnológicos en esta caída del empleo, de forma que le da más peso a cuestiones de demanda laboral (es decir, menos demanda porque hay subsidios gubernamentales o por el efecto criminal). Hay mucha información de cómo el cambio tecnológico ha tenido un impacto en menos empleo e ingreso por nivel educativo, por ejemplo, que no incorpora por completo.
Sin embargo, hay algo que no mencionan ninguno de los tres investigadores. Hace unos días, para mostrar a mis alumnos parte del impacto tecnológico en empleos, utilicé una gráfica del Foro Económico Mundial que muestra cómo uno de los elementos que hoy son determinantes en el empleo es contar con habilidades sociales. Mostré la gráfica para insistir en este tipo de habilidades, pero unos días después me di cuenta de otra explicación, que me llevó a leer el libro mencionado: si las habilidades sociales son hoy más importantes para el empleo, entonces las mujeres tienen una ventaja considerable sobre los hombres.

Los hombres tienen la ventaja de la fuerza bruta. Literalmente bruta. Si eso se requiere menos, mientras que se requieren capacidades como empatía y comunicación, los hombres (en general) están perdidos. Estoy convencido de que este fenómeno es parte de la explicación que busca Eberstadt. Y es algo que conviene que entendamos todos, y pronto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey



Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Las crisis del siglo XXI
La peor crisis, dicen
Se complica