Opinión

Hollande abrió las puertas del infierno, acusa Barbarroja


 
En solidaridad con el gran Juan Miguel de Mora
 
La aventura neocolonial francesa en el inhóspito Sahel no resultó tan sencilla como lo creyó Francois Hollande el viernes, al afirmar que "todo el mundo conoce la brutalidad y el fanatismo" de los islamistas que se adueñaron del norte de Mali -2 tercios del país, con un tamaño similar al de Texas-, lo que es evidente tras la incursión de El Kaida en Argelia, que regionaliza el conflicto.
 
Ya lo había advertido Omar Oul Hamaha, uno de los comandantes del Movimiento por la Unidad y la Yijad (Guerra Santa) en África Occidental a la emisora gala Europe 1: 'Francia abrió las puertas del infierno' y 'cayó en una trampa mucho más peligrosa que Irak, Afganistán o Somalia', lo que también es evidente tras fieros combates que han visto bombardeos nocturnos de la aviación francesa, curtida en el derrocamiento de Muamar Kadhafi en Libia, el derribo de un helicóptero y la toma rebelde de la ciudad de Diabaly, que amenaza a la capital, Bamako.
 
Puntualiza The New York Times: "A 5 días de la campaña francesa, queda claro que los ataques aéreos por sí solos probablemente no serán suficientes para extirpar a combatientes endurecidos en batalla (pues muchos participaron en la ofensiva contra Kadhafi, bendecidos entonces por la CIA y la Alianza Atlántica), que conocen bien los ásperos pastizales y el desierto de Mali y pasaron meses acumulando armas (saqueadas de los polvorines libios o entregadas por los antiguos amigos occidentales) y construyendo defensas, además de reforzar sus filas con niños de 12 años" (lo que denunciará en el momento adecuado la sesgada Corte Penal Internacional, mientras CBS dice que Mali se transformó en plataforma del narcotráfico latinoamericano y en "cajero automático" del extremismo).
 
Avance
 
Contener el avance de los milicianos hacia Bamako, en el sur, "está probando ser más desafiante de lo anticipado, reconocieron oficiales franceses. Y con el ejército maliense desarticulado y todavía sin una fuerza africana integrada, expulsar a los rebeldes del país parece ser un reto elusivo y de largo plazo", prosigue NYT. Agrega: 'Los yijadís están atrincherados en Diabaly', indicó Jean-Yves Le Drian, ministro de Defensa galo. Desde ese punto estratégico, 'amenazan al sur', señaló, para añadir que 'enfrentamos a un rival bien armado y determinado".
 
A Hollande se le complica la intervención en el patio trasero de lo que desde 1945 se denomina Francafrique, plagado de golpes de estado y ataques directos o por medio de mercenarios al servicio de la metrópoli desde Chad hasta Costa de Marfil o la República Africana Central, donde unos días antes del asalto a Mali las facciones en pugna intensificaron su lucha. Washington sólo le da apoyo logístico y espionaje, pero no enviará tropas, igual que Alemania y Gran Bretaña; sin la OTAN, será poco útil la "ayuda" del bloque africano del oeste (ECOWAS). Por eso se queja -expone AP- Daniel Cohn-Bendit, veterano del 68 transformado en europarlamentario conservador y belicista, que en su pedido de apoyo a Bruselas espetó:
 
"Ustedes dicen 'nosotros pondremos enfermeras y ustedes vayan y mátense'. Sólo seremos creíbles si los soldados franceses no son los únicos que mueren".
 
De 47 años y graduado en el Líceo Franco Árabe de Timbuctú, Hamaha se radicalizó en una mezquita de Mauritania, relegada como sus vecinos del desarrollo pese a sus enormes recursos naturales y militó en Ansar Dine, otro de los grupos que resisten la invasión. Su nombre de guerra es Barbarroja, pero también le llaman Hakka (por la pronunciación francesa del rifle AK-47). Frente a él, a fin de cuentas, se alza un designio que J. Peter Pham, asesor del Departamento de Estado, explicó con sinceridad al referirse a la creación y las metas del Comando África del Pentágono en 2007:
 
"Proteger el acceso a los hidrocarburos y otros activos estratégicos que el continente posee en abundancia, tarea que incluye protegernos contra la vulnerabilidad de dichos recursos y garantizar que terceros interesados, como China, India, Japón o Rusia, no obtengan su monopolio o un trato preferencial".