Opinión

Holanda

 
1
 

 

amsterdam

La semana pasada viaje a Amsterdam para recibir un premio internacional otorgado a Nacional Financiera, la institución que presido, por la primera emisión latinoamericana de un bono verde, un producto crediticio diseñado para empresas ambientalmente responsables. Hacía doce años que no visitaba Holanda y el reencuentro fue dulce. Me gustan las calles de Amsterdam para caminar, recorrer sus canales y entretenerme con las maneras relajadas de los holandeses.

En mi viaje anterior había visto los cafés más famosos del país donde se puede fumar mariguana libremente, mientras se degusta un brownie o muffin aderezado, también, con mariguana. Había ya algunos, la mayoría con locales y tantos otros con turistas, tranquilamente conversadores y, claro, muy risueños. Holanda había despenalizado el consumo de mariguana unos cuantos años antes, en 1976, y la medida, que primero despertó cierto estupor, acabó con el tiempo acomodándose a la cultura bastante abierta del país.

Ahora, en este viaje, los cafés eran ya multitudinarios y estaban distribuidos por toda la ciudad. Había jóvenes recién salidos de la adolescencia, otros ya mayores vestidos con trajes de oficina, mujeres de toda edad e incluso ancianos. Todos compartían la ligereza que, como bien sabe Bill Clinton, que se llevó a la boca un 'churro' pero que no inhaló, provee la mariguana. Nadie parecía estar apresado en las imágenes que dibujan los opositores a su despenalización.

Cuando veo este proceso, ya de cuarenta años, me asombro por quienes aún mantienen una visión dogmática sobre la mariguana. El 65 por ciento de los holandeses, contaba recientemente The Washington Post, favorece completamente la legalización de la producción, venta y consumo de la mariguana y casi el mismo porcentaje (61 por ciento) cree que limitar el número de coffee shops donde se almacena, vende y consume sería una “mala idea”.

Esto indica que los holandeses no sólo han aprendido a ser tolerantes con la mariguana, sino que la han incorporado a su vida cotidiana. Y antes que asumirla como un problema legal, lo incorporaron a la discusión política y social como un asunto de salud pública. Los hospitales tienen políticas serias y humanas para tratar a los adictos y la criminalidad no se ha disparado en Holanda porque ciudadanos y visitantes anden por las calles adormilados por el cannabis (de hecho, según www.numbeo.com, Holanda ocupa el puesto 94 en criminalidad global mientras México y Estados Unidos están en 41 y 46, respectivamente).

Pero hay un detalle mayor: la mariguana no sólo no ha afectado la vida comunitaria, sino que no parece haber tenido impacto negativo en el desarrollo económico y social de Holanda. En 1985, a casi una década de que el país despenalizara el consumo, el PIB per cápita de Holanda era de nueve mil 761 dólares estadounidenses, muy distante de los 18 mil 269 de Estados Unidos.

Pero para 2014 los holandeses recibían ingresos por 52 mil 225 dólares al año versus 54 mil 360 de las familias estadounidenses. Además, según el Índice de Desarrollo Humano 2014, Holanda estaba en el quinto lugar y Estados Unidos en el octavo; México está en el 74.

En Estados Unidos, los datos también abonan la idea de que la despenalización tiene más beneficios que costos. Colorado, donde se vende legalmente mariguana desde 2015, ha recibido 135 millones de dólares en impuestos de una industria que comercializó 996 millones de dólares durante el primer año de operaciones. Como predije en mi libro Mitos y mentadas de la economía mexicana, en muy poco tiempo veremos estados como California legalizándola también. Y entonces México empezará a importar productos de valor agregado derivados de la mariguana. Una vez más, llegaremos tarde.

Opine usted: rogozinski@mitosymentadas.com

Twitter: @JaqueRogozinski

También te puede interesar:
Brujos de las letras
Las lechugas de Trump
Consecuencias indeseadas de demandas racionales (III)

>