Opinión

Hof y los halcones quieren guerra en Oriente Medio


 
 
La ofensiva estadounidense sobre Siria parece complicarse, luego del ultimátum lanzado por John Kerry y la propuesta rusa ––respaldada por Damasco–– para que el país árabe entregue su arsenal químico, aunque no será fácil dar marcha atrás a las pesadas ruedas de la maquinaria bélica de Washington.
 
 
Una de las razones de la obstinación de Barack Obama y su equipo respondería al designio estratégico de acelerar la confrontación final con Irán, pues se sabe que sin Bashar el Assad en el poder, la República Islámica perderá a su mayor aliado en el Mediterráneo y el Hezbolá libanés quedará debilitado.
 
 
“Teherán busca sostener a El Assad tanto tiempo como sea posible mientras establece condiciones para asegurar su capacidad de utilizar al territorio y activos sirios en apoyo de sus intereses regionales”, señala un análisis del Instituto para Estudios de Guerra, dirigido por Kimberly Kagan, esposa de Donald Kagan, académico del Instituto de la Empresa Estadounidense y hermano del también ultraderechista Robert Kagan, opuesto al retiro militar de Afganistán y marido de Victoria Nuland, portavoz de la cancillería en Foggy Bottom.
 
 
Es por ello que contra toda lógica, halcones como Frederic C. Hof, embajador que coordinó los asuntos de Oriente Medio en el Departamento de Estado y ahora es experto del Centro Rafic Hariri (nombre del antiguo premier de Líbano asesinado en 2005, hecho que precipitó la salida siria de ese país) en el Consejo Atlántico, otro think tank norteamericano, se pronunció en The Christian Science Monitor desde el estallido de la crisis en favor de un bombardeo demoledor que facilite el triunfo rebelde, objetivo de fondo que Obama y Kerry no quieren reconocer.
 
 
Desastre
 
 
“Entre más limitado y simbólico sea el ataque, más desastroso será para Estados Unidos y sus aliados, sería peor que no hacer nada”, subrayó Hof, quien incluso trabajó como enlace de Obama con la guerrilla “moderada”. ¿Será por eso que Obama ––según The New York Times–– amplió su lista de 50 blancos y que sus alfiles del Senado intentan darle 60 días de campaña aérea, al tiempo que se aceleran los preparativos para armar a los rebeldes?
 
 
En este escenario, lo que menos les importa es que la lluvia de misiles será inútil para destruir de verdad al armamento químico sirio. Controlarlo, que no eliminarlo como reza la propaganda bélica de la Casa Blanca, requeriría al menos crear una zona de restricción de vuelos y ataques aéreos y balísticos “involucrando a cientos de aviones, barcos, submarinos y otros medios. Miles de tropas de operaciones especiales y de otras fuerzas terrestres serían necesarias para asaltar y ocupar posiciones clave. El costo promedio superaría mil millones de dólares mensuales”, notificó al Senado el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey.
 
 
La insurgencia bendecida por EU y Bruselas suplica un bombardeo para conquistar Damasco; El Kaida, para que los restos del arsenal químico que no sea destruido caigan en sus garras.