Opinión

Historias de Pitufos

Y como en las historias de final palomero, al “Papá Pitufo” –versión michoacana– lo vistieron de azul, literalmente, con el uniforme de policía rural estatal.

La estampa que quedó con el nacimiento de los nuevos policías rurales estatales en la agobiada entidad –antes integrantes de los grupos de autodefensa–, en realidad mostró que funcionó la estrategia para la desmovilización, pero quedó muy lejos de lograr un cuerpo de élite, tipo los boinas verdes, para enfrentar a los malosos.

Se nota que, de entrada, les hace falta un buen de ejercicio y un cambio de dieta, observaron algunos morelianos chinchorreros.

El comisionado Alfredo Castillo se colgó la medalla, pero mostró que ante las fallas y errores de estrategia de otros gobiernos, podría iniciar la era de los comisionados especiales para atender los problemas de inseguridad en el país.

En Tamaulipas, la marcha blanca del domingo tenía entre otros reclamos que también se nombrara a un comisionado especial para acabar con la zozobra y las balaceras.

Y por eso, hoy cuando el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, ponga en marcha la nueva estrategia de seguridad para Tamaulipas, a nadie extrañaría que nombre a un encargado federal, o comisionado.

Aunque ya entrados en gastos, podría perfilarse otros comisionados para Guerrero, Morelos y el Estado de México, donde nada más no se ven resultados.

Nomás que no le vayan a dar camisetas a los cárteles y a decir que con eso ya se resolvió el problema.

Realismo mágico

Uy, es martes 13.

Pero a quien de seguro no le causa problema pasar debajo de una escalera o encontrarse con un gato negro en la noche es a Juan Manuel Mireles, pues a pesar de haber sido destituido como vocero de los exgrupos de autodefensas –por protagónico– y sospecharse que no es un hombre de manos limpias, sabe que la justicia no anda tras de sus huesos. Por ahora, dicen.