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Opinión

Seguridad… es

15/01/2018
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Policía de la SSP. (Cuartoscuro)
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Al inicio de este año hemos podido observar que los factores políticos, particularmente en la actividad de algunos de ellos, han empezado a mostrar efectos de violencia producto de la desinformación; en consecuencia, esto ha generado percepciones falsas de inseguridad ante la sociedad. Más allá de las responsabilidades penales derivadas de ello, debemos tomar nota de los aspectos que pudieran enrarecer el entorno social y no permitir que los juegos políticos o la falta de información veraz de algunas organizaciones y personas alteren la realidad de desarrollo social en la que vivimos.

Para empezar, es importante entender a la seguridad como un valor básico y fundamental, así como lo son el armónico desenvolvimiento social, el cumplimiento de la norma, la preservación de la paz, el combate al fenómeno delictivo, la entrega de resultados y la prevención que permiten realizar la vida cotidiana de la sociedad. En este sentido, la seguridad de las personas es un derecho, por eso los temas del ámbito político deben, en principio, no usar el tema de la seguridad como estandarte de discurso o, en el peor de los casos, ponerla en riesgo ante discrepancias o juegos entre campañas políticas.

Es por ello que la seguridad en la Ciudad de México se proporciona a través de la Secretaría de Seguridad Pública y su policía, quienes han gestado resultados que generan habitabilidad, desarrollo económico y el disfrute de la población hacia su ciudad.

En la Ciudad de México, hoy cerca de 20 millones de personas transitan, conviven, laboran, estudian, juegan, se divierten, invierten y viven en ella. Sus escuelas, centros deportivos, centros culturales, foros, estadios, auditorios, centros de trabajo, centros comerciales, líneas de transporte, entre otros, funcionan y brindan condiciones que garantizan plenamente el desarrollo de la actividad cotidiana.

La seguridad en la Ciudad de México es ejemplo e ícono de otras latitudes; en su estima aumenta la inversión por el indicador Doing Business, que permite recomendar las inversiones en el país, y también es sede de grandes eventos que demandan una gran seguridad, ejemplo de ello han sido los partidos que se han realizado de la NFL, el Gran Premio de la Fórmula Uno, la visita del Papa Francisco, conciertos y exposiciones internacionales. Estos eventos cobran aprecio en su realización por la existencia de la seguridad como equilibrio de la sociedad, pero sobre todo los resultados, que durante 2017 se tuvieron como son las más de 42,798 detenciones de personas ante el Ministerio Público por delitos de alto impacto y 33,692 personas ante el Juez Cívico por delitos de bajo impacto y la desarticulación de 1,726 bandas delictivas.

Asimismo, durante 2017 tuvimos la capacitación de más de 155,222 elementos policíacos en temas como el Sistema de Justicia Penal Acusatoria, actualización y especialización técnica, entre otros; el incremento en el uso de la tecnología, ahora contamos con 2,382 patrullas con 4 cámaras cada una, lo que da un total de 9,528 cámaras; se cuenta con 3,217 cámaras de monitoreo terrestre o corporales, así como una cámara de alta precisión instalada en un helicóptero.

El desarrollo y actualización de los protocolos de actuación policial como son el de Materia de Justicia Cívica; el Protocolo Ceremonial para realizar Honores Fúnebres a las y a los policías que hayan perdido la vida en cumplimiento de su deber; el Protocolo para la atención de Personas con Conductas Suicidas en la vía pública o en las instalaciones del transporte público; el Protocolo para la aplicación del Programa “Conduce sin Alcohol”, así como el Protocolo de Protección de Personas en el Contexto de Manifestaciones o Reuniones. Asimismo, para estar más cercano a las necesidades de la población se han creado 76 estaciones de policía, lo cual genera que esta ciudad mantenga la seguridad en su desenvolvimiento cotidiano.

Sin duda existen tareas pendientes, como son: el incremento de la penalidad en algunas conductas, como el uso de arma de fuego; darle mayor apoyo a los policías normativamente; fortalecer la inversión en temas de seguridad pública, pero, sobre todo, trabajar con el entorno social para evitar la apología de la violencia. Se deben desarrollar más y mejores modelos preventivos para disminuir la violencia, atenuar el fenómeno de la vinculación de jóvenes a la delincuencia, generar oportunidades, espacios académicos, laborales, ocupacionales, y sobre todo evitar apología de la cultura del delito.

Es por eso que no se entienden los trillados comentarios de candidatos o precandidatos criticando los temas de seguridad u ofertando lo ya existente y que ya genera resultados. Muchos de ellos no entienden el fenómeno delictivo, deberían respetar el trabajo, así como los resultados realizados y atacar de fondo lo pendiente, como es la legislación sobre el uso de las armas de fuego.

Su primera tarea debe ser empezar a generar propuestas reales, sin violar la normatividad. A través de un análisis serio, conocer los resultados y proponer acciones coherentes. Y de esta forma, que no se realicen afirmaciones carentes de argumentos veraces, capaces y congruentes.

La sociedad está cansada de argumentos falaces y es una falta de respeto a las instituciones encargadas de la seguridad y a elementos caídos en el cumplimiento de su deber, defendiendo a la sociedad contra criminales.

Ojalá lo entendiesen y no pongan en riesgo la tranquilidad de la sociedad con discursos fatuos o uso de técnicas de exacerbacion de la violencia.

La policía en defensa de la sociedad.

*Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México

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Twitter: @hiramalmeidae

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.