Opinión

Héctor Serrano (I)

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Héctor Serrano. (especial)

Otra vez René Bejarano acudió al Tribunal Electoral Federal.

A toda costa quiere tirar la candidatura a diputado federal de Ricardo Ríos Garza, hermano del procurador general de Justicia del DF (Rodolfo). En abril los magistrados revocaron esa candidatura debido a que el comité del partido no tenía facultades para nombrar un candidato externo. Así que el PRD sesionó el sábado 2 de mayo para reponer la candidatura, pero ocurrió lo inesperado para el grupo de Bejarano y su esposa Dolores Padierna (IDN). En ese consejo la fuerza de Héctor Serrano, secretario de Gobierno de Miguel Ángel Macera, se sintió con todo rigor. La mano de Serrano dio un golpe que acabó por deschavetar al grupo bejaranista, surgido tras los sismos del 85, pero que se acomodó en la cúspide en el sexenio de López Obrador. El consejo nacional del sábado 2 de mayo sostuvo, por casi 100 votos contra siete de IDN, el nombramiento de Ríos Garza. El caso, sin embargo, pasó inadvertido aún cuando tiene todos los ingredientes para entender la nueva era del partido del sol que hace 26 años construyeron políticos como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

La operación del serranismo mostró que después de las candidaturas, que sellaron el nacimiento de Vanguardia Progresista (diez diputaciones federales, 12 locales y las 16 jefaturas delegaciones del DF) que harán mancuerna con la candidatura de Mancera a Los Pinos, el secretario se consolida no sólo como el gran operador político del jefe de Gobierno sino del PRD.

Carlos Navarrete, presidente del partido, respaldó el plan del secretario de Gobierno para mantener la candidatura del hermano del procurador.

Rodolfo Ríos Garza, el procurador, es amigo desde la juventud de Mancera, pero el caso de la defensa de la candidatura de Ricardo no sólo representaba un asunto afectivo sino el caso perfecto para medir la alineación de la estructura nacional del sol, después de la designación de candidaturas. Eso, cuentan altas fuentes confiables no sólo del GDF sino también de diversas corrientes del PRD, permitió saber que una aplastante mayoría se puso a las ordenes de Serrano. El señor de las ligas, que se agazapó en las sombras del poder durante más de ocho años para tejer finamente su reaparición, festejó una noche de noviembre de 2012.

En el piso 51 de la Torre Mayor de Reforma y con una copa de vino tinto en la mano, presumió a su nueva estructura: 36 diputados federales y seis senadores, así como seis asambleístas y 15 jefes delegacionales.

Pero ahora esa estructura bejaranista levantada desde los escombros del terremoto ha sido pulverizada por Serrano, un político que compartió con el priista Manlio Fabio Beltrones la escuela de Fernando Gutiérrez Barrios, un político afamado por el manejo de la seguridad nacional y los servicios de inteligencia.

Bejarano vuelve a los tribunales. Asegura que hubo trampa de Serrano en el caso de Ríos Garza. Son los coletazos, al parecer de la entrada al umbral del Whaterloo de Bejarano. Agoniza quien fuera el rey del principal bastión perredista.

10 SEGUNDOS… ¿Por qué oculta Roberto Loyola, candidato del PRI al gobierno de Querétaro, su declaración de intereses? ¿Será porque tan sólo en unas semanas cambió el uso de suelo de un predio que él administraba, de casi 900 mil metros cuadrados en una zona ecológica, situado frente al nuevo aeropuerto? Es pregunta.

Twitter: 
@alexsanchezmx

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