Opinión

Hecho a la medida

    
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celular teléfono móvil dispositivos tecnología (Bloomberg/Archivos)

Hemos comentado cómo nuestro sistema de comunicación es ahora 'a la medida'. Usted decide qué quiere ver y cuándo. Paga por ello, pero una cantidad bastante reducida. Es curioso que eso implique que usted vive mucho mejor que antes, pero el reflejo de eso en el PIB es mucho menor que antes. El servicio de transmisión es mucho más barato. Algo similar ocurre con sus dispositivos electrónicos, ahora concentrados en un teléfono inteligente. Ya no compra cámara fotográfica, grabadora, agenda, sino que van integradas en su teléfono, que además es utilizado decenas de veces más que antes. Y todo genera un valor agregado más bajo.

Pero el movimiento de la producción masiva a la que es 'a la medida' no se limita a las comunicaciones. Poco a poco empieza a verse en muchas otras cosas. Primero en los servicios, claro, pero paulatinamente también en las mercancías. Ya tiene usted traslados a la medida, a través de Uber, Easy Taxi, Cabify, etcétera. Puede también contratar estancias como a usted le parezca, a través de Airbnb. No tengo que listar todas las opciones de comida que hay hoy, muchas de ellas con servicio a domicilio. Por si fuera poco, puede usted elegir entre varias opciones para comprar sus abarrotes: clubes de precios, supermercados especializados, los baratos, las tiendas de la esquina, ahora con surtido y horario amplios.

En materia financiera, las opciones son también abundantes. Hace apenas 30 años la Bolsa estaba limitada a pocas personas (de hecho, justo en 1987 entraron muchos que no conocían el sistema y acabaron trasquilados). No había ahorro de largo plazo, ni opciones de seguros ni fondos de inversión. Hoy puede usted construir su portafolio con gran facilidad, para el presupuesto que usted tenga.

Se nos están quedando atrás tres servicios de gran importancia: educación, salud y gobierno. En el primero ya hay avance, con sistemas alternativos al tradicional, cursos masivos, y el crecimiento del sistema de certificados y competencias. En salud es muy posible que haya una transformación profunda en pocos años, debido al impresionante avance tecnológico, pero como en educación, lo difícil será la regulación. Y eso mismo es lo que detiene al gobierno, en todo el mundo.

En manufacturas, el sistema masivo fue determinante para reducir los costos y hacer accesible la producción a la población en general. Pero eso implicaba comprar todos lo mismo, como en la frase famosa de Ford: “pueden pedir el auto en el color de su preferencia, siempre y cuando sea negro”. Pero ya se pueden producir mercancías personalizadas a precio razonable. Fue espectacular la producción de latas con nombre de parte de Coca Cola, por ejemplo. La impresión en tercera dimensión abre grandes posibilidades, que en algunos autos ya se aprovechan para abrir un amplio abanico de opciones en la compra. El avance en fuentes alternativas de energía hará la producción aún más flexible, en pocos años.

Todo esto es de la mayor importancia, porque estamos acostumbrados al sistema masivo. Y perfeccionar la producción en ese sistema no va a ser una idea brillante en los próximos años. Es decir, si bien los mexicanos nunca logramos ser maravillosos en la producción masiva, más vale que ya ni lo intentemos. Lo que debemos buscar ahora es prepararnos para esa nueva economía, orientada 'a la medida'. Específicamente, el sistema educativo debe configurarse para esa nueva realidad, y para ello le recomiendo ampliamente el libro Se acabó el promedio, de Todd Rose, publicado en español este año por Harper.

Viene un mundo totalmente diferente. Hay que prepararse de otra manera.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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