Opinión

Hay que ponerse atentos

El precio del petróleo sigue casi en picada, mientras que el tipo de cambio frente al dólar pierde valor todos los días, mientras que la economía del vecino del norte avanza con paso muy firme. Estos tres fenómenos representan potenciales amenazas para el país y para las empresas, por lo que si no reaccionamos a tiempo, los consumidores podrían verse afectados. En primer término, de seguir a la baja el precio del petróleo, o estacionarse cerca del valor alcanzado en estos días, va a ser muy difícil que se cumpla la meta de ingresos del gobierno federal, por lo que el gasto podría recortarse, o bien habría que llegar a adoptar la decisión irresponsable de elevar el déficit y la deuda. Muy relacionado con esto está el hecho de que las coberturas del precio del petróleo podrían volverse muy onerosas, lo que causaría una gran sangría al erario, teniendo que recortar otros rubros de gasto para hacerles frente.

Del lado del crecimiento en Estados Unidos, muchos ven en esto sólo la buena noticia de que significa un mayor empuje para la economía mexicana, pero no ven que la buena perspectiva está haciendo que el dólar se revalúe y con la buena perspectiva, la Reserva Federal podría elevar más pronto de lo esperado la tasa de interés. Esta noticia combinada está causando que el crecimiento en muchos otros lugares del mundo se reduzca, así como los flujos de comercio, lo que implica que la perspectiva mundial, fuera de Estados Unidos se deteriore y con ello no aumente la demanda por petróleo, que en sí sería otra mala noticia.

El aumento de tasas va a causar desequilibrio en los flujos de capitales, aunque en ese sentido el Banco de México se ha protegido con las reservas y el crédito con el FMI, que se utilizaría en caso de ser necesario, aunque el efecto sobre el costo del servicio de la deuda le pegaría de nueva cuenta al presupuesto. En este caso el afectado no sería exclusivamente el gobierno, ya que las AFORE son sensibles a los aumentos de tasas y muchas empresas tienen un elevado volumen de deuda, a quienes también le pegaría la tasa de interés.

Si bien la banca no reacciona ante la reducción de tasas que aplica el Banco Central cuando su política monetaria así lo requiere, ante el aumento de tasas sí podría elevar sus tasas activas, lo que afectaría a empresas y al público en general.

La comisión de cambios ya tomó la decisión de intervenir en el mercado, inyectando dólares en caso de que el tipo de cambio se deprecie más de cierto valor permitido en un día, lo que ha tranquilizado a las partes, aunque esto no es posible hacerlo en el caso de la deuda y con las tasas. Simplemente algunos fondos de inversión han hecho ajustes en sus portafolios de valores, de manera de protegerse de los eventuales cambios que se avizoran, aunque esto no está al alcance de las familias y muchas empresas ni siquiera saben como actuar preventivamente y no utilizan coberturas, ya que las consideran una sofisticación innecesaria y cara.

Es tiempo de estar muy atentos ante los posibles cambios, que de darse, se van a dar de forma sorpresiva, sin previo aviso, por lo que sus efectos serías desastrosos.