Opinión

Hasta la vista, baby

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en sus periódicos la noticia de que Cárdenas renunciaba al PRD. Se suponía que algo así sucedería (ía-ía). Renuencia y renuncia. En un diálogo que duró un poco más de media hora con el presidente del PRD, Cárdenas dijo que el partido debía recuperar la credibilidad para ser útil a la sociedad. El ingeniero Cárdenas supone que quienes lo oyeron juegan a la sonaja y al tengo manita no tengo manita: “Es muy importante recuperar la credibilidad que está perdida, es indispensable hacer un planteamiento respecto del nuevo rumbo del país, me preocupan mucho las ausencias del partido como institución en la lucha por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa”.

El ingeniero ha calculado el puente con las medidas de la insidia y la intriga. ¿El PRD presente en las marchas de protesta por los desaparecidos de Ayotzinapa? Anjá. Protestamos por el crimen del alcalde miserable que nuestra alianza llevó a la boleta de las elección. Nosotros y el PT y el MC lo subimos a nuestra plataforma, razón por la cual protestamos de la manera más enérgica ante el crimen que al final nosotros permitimos y provocamos. Gran manifestación.

Navarrete habló como un hombre con ilusiones y mentiras en el alma: “este es su partido, ingeniero, y además no presta oídos sordos a lo que nos dice”. No presta (no empiecen). Navarrete coincidió con Cárdenas en el sentido de que el PRD debe fortalecer su institucionalidad para aligerar el peso y la influencia política de sus corrientes internas. ¡Es la boa! ¡Es la boa!

A dónde irá

La media hora de plática fue tan cordial y los apretones de mano tan reales que Cuauhtémoc Cárdenas renunció al partido que fundó hace 25 años horas después de la charla con Navarrete. En una primera plana de colección, su periódico La Razón puso en grandes letras la carta de renuncia: A tantos de tantos: “con esta fecha, de manera irrevocable, presento ante este Consejo Nacional mi renuncia como miembro del Partido de la Revolución Democrática. (…) El pasado día 17 me permití hacer de su conocimiento una carta abierta en la cual señalaba desacuerdos que encuentro con la forma de conducción del partido y respecto a decisiones tomadas por el nuevo comité ejecutivo, desacuerdos que, más allá de aquellos relativos a las coyunturas actuales, había manifestado públicamente, ante instancias de decisión del partido en diversas ocasiones, desde años atrás”.

No se lo tomen a mal a Gil, pero la redacción del ingeniero es de cemento armado. Cárdenas se va del PRD, cantemos: A donde iraaá veloz y fatigaaada, la golondriina que de aquí se vaa. No tiene cieelo, te mira angustiada sin paz ni abrigo que la vio partir.

Slurp, slurp. Adiós, inge, se le va a extrañar mucho, sobre todo a la hora de repartir el partido como si fuera uno de esos ejidos que su papá, en fon, no entremos en honduras. Al final de la carta viene esa parte que Gamés siempre goza: ha sido un privilegio, hasta luego, esto no es un adiós y toda la quincalla de las renuncias.

Gilga reconoce los servicios que Cárdenas le ha traído a la democracia mexicana, mju, pero la verdad ese estilo de cacique ancestral, esa mano que aprieta disimuladamente, esa intriga aprendida en el PRI, nunca le simpatizaron a Gil. El gran crítico del PRI fue el gran priista; el creador de la Corriente Democrática solía ser más bien antidemocrático; el que criticaba los fraudes del sistema electoral del priismo fue elegido con esos métodos fraudulentos cuando fue electo gobernador de Michoacán en el año de 1980; el que hoy renuncia al PRD en desacuerdo con la nueva dirigencia fue el dueño del partido, no se movía una hoja en el PRD sin una orden del líder moral, del fundador, del caudillo. Nuestra maldición si hablamos de izquierda: los caudillos.

Presos

Gamés va y viene por el mundo de las redes sociales y no sabe qué pensar. Al parecer, algunos de los jóvenes detenidos durante los disturbios de la noche del 20 de noviembre, presentados ante el Ministerio Público acusados de terrorismo y crimen organizado, y trasladados a cárceles de máxima seguridad podrían ser, según distintos testimonios, inocentes. ¿Hay pruebas suficientes para esas condenas? Gamés no quiere ponerse dramático, pero sería un crimen condenar a alguno de estos jóvenes si no fueran culpables. ¿Todo mal? ¿Nada bien?

La máxima de Ralph Nader espetó dentro del ático de las frases célebres: “Comienzo con la premisa de que la función de un líder es producir más líderes, no más seguidores”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX