Opinión

¿Hasta dónde llegará la inflación?

 
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inflación

La inflación anual ya se ubica en sus niveles más altos en 16 años. Las causas de tal repunte ya eran anticipadas desde el año pasado, así como también su naturaleza temporal. No obstante, en su camino ascendente, la actual joroba inflacionaria nos ha venido sorprendiendo al alza. Qué tan alto puede llegar, qué tan probable es su descenso y cuál es su implicación para la política monetaria son tres de las principales preguntas actuales. A continuación lo que pienso de estos tres importantes cuestionamientos.

La inflación anual se ubicó en 6.6 por ciento en la primera quincena de agosto, nivel solamente inferior al 6.7 por ciento observado la primera quincena de junio de 2001. El actual nivel contrasta significativamente frente a un promedio de 4.0 por ciento observado entre 2003 (año a partir del cual Banxico establece 3.0 por ciento como objetivo de inflación) y 2016.

Las causas detrás del repunte en inflación observado este año ya eran conocidas a finales del anterior. De hecho, desde el año pasado se anticipaba un repunte, aunque mucho más moderado que el observado hasta ahora. En particular, la Encuesta Citibanamex de Expectativas del 20 de diciembre de 2016 ya anticipaba un repunte de 3.4 por ciento a 4.0 por ciento en los niveles de inflación de cierre anual de 2016 y 2017, respectivamente.

En la primera encuesta de enero de 2017 (5 de enero) el segundo estimado ya se había elevado a 4.7 por ciento, mismo que actualmente ya se ubica en 6.1 por ciento.

Las causas estaban identificadas dentro de básicamente tres rubros. Primero, la materialización de presiones inflacionarias asociadas a la debilidad del peso frente al dólar. Segundo, la introducción de un nuevo esquema de establecimiento de precios de gasolinas. Tercero, la base de comparación anual que favorecía la obtención de altas tasas de inflación anual durante la primera mitad de 2017. A dichas causas se ha sumado un repunte en algunos precios de bienes agropecuarios.

La naturaleza de los elementos de presión arriba mencionados es claramente transitoria. Lo anterior considerando que el peso mexicano se ha revalorado en lo que va del año, los ajustes al precio de las gasolinas ha sido cada vez más moderado, la base de comparación estadística ya no es tan favorable a inflaciones anuales altas y es muy probable que las alzas en precios de agropecuarios puedan revertirse en los últimos meses.

Así, es muy probable que la inflación anual esté por alcanzar su máximo durante agosto. Sin embargo, lo cierto es que el nivel al que podría observar un cambio de tendencia ya es mayor a lo que se venía anticipando. Éste podría llegar fácilmente a 6.6 por ciento durante todo octubre para después comenzar un descenso gradual hacia 6.0 por ciento al cierre del año.

Por último, en términos de implicaciones en materia de política monetaria, es importante señalar que mientras la inflación anual se mantenga en niveles sustancialmente por arriba del intervalo de variabilidad de Banxico (3.0 por ciento +/- 1.0 por ciento) resultaría muy difícil observar recortes en la tasa de política monetaria. De hecho, creo que lo anterior también sería el caso si la inflación no presentara una fuerte tendencia de descenso durante 2018.

* El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.


Twitter: @joelvirgen

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