Opinión

Hank, en la ruta de su abuelo

Dicen que cuando el río suena es porque agua lleva. La renuncia del joven banquero Carlos Hank González a la dirección general de Grupo Financiero Interacciones para incorporarse como consejero de Banorte se leyó como un paso hacia la presidencia de este otro grupo, fundado por su abuelo, el finado Roberto González Barrera, cuya familia busca retomar el control después de haber perdido participación accionaria, que pasó de 15 a 11 por ciento.

Algunas de las decisiones del aún presidente de Banorte, Guillermo Ortiz Martínez, no han sido bien vistas por la familia de Don Roberto, pero tras los desencuentros parece que el mejor escenario es una transición si no tersa, sí al menos pactada y con tiempo, para permitir una salida digna del exgobernador del Banco de México, a quien chamba no le faltaría.

Lo más probable es que este proceso se dé a principios de 2015 y no en la asamblea de Banorte convocada para el 22 de octubre, ya que Hank González primero se tiene que ganar la confianza de los accionistas y demostrar que puede tener una buena gestión coordinada con Alejandro Valenzuela, el actual director general y quien continúa trabajando en los planes para el crecimiento del banco. ¿Qué tal?

AMLO, como don Sebas

El diputado federal del PRD Fernando Belaunzarán, le puso el cascabel al gato. En su cuenta de Twitter, el legislador publicó un par de fotos en las que se aprecia a Andrés Manuel López Obrador junto a Lázaro Manzón, actual secretario de Salud y gallo del tabasqueño para el gobierno de Guerrero, por Morena, claro. En otra, aparece Manzón levantándole la mano a José Luis Abarca, cuando éste llegó a la alcaldía de Iguala. Que se sepa, hasta ahora López Obrador no se ha desmarcado.

Enchiladas potosinas

El delegado de la Comisión Nacional Forestal, Martín Toranzo Fernández, demandó a Roberto Armando Naif Kuri, director de Comunicación del gobierno de San Luis Potosí.

El caso legal no habría llamado tanto la atención si no se supiera que el delegado de Conafor es hermano del gobernador Fernando Toranzo Fernández. Nada más y nada menos.