Opinión

Hamas, Israel y Occidente

El reciente conflicto bélico entre los terroristas de Hamas y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) alentaron a los diferentes medios de comunicación en el mundo a que arreciaran sus críticas antisemitas y antiisraelíes que potenciaron las manifestaciones de odio y repudio contra los judíos y el Estado de Israel. Viejos prejuicios racistas y religiosos de grupos neonazis, de fundamentalistas islámicos y de la izquierda están impulsando campañas de demonización de los judíos, frecuentemente acompañadas de violencia.

En el contexto antijudío y antiIsrael también han surgido voces amigas que con argumentos sólidos, defienden a los judíos y la legitimidad de la existencia de Israel; una de ellas es la de Aníbal Romero Sanabria (ARS), filósofo, politólogo y doctor en Estudios Estratégicos (King´s College, Londres), quien el primero de agosto pasado publicó un artículo, sobre el odio a Israel, en el periódico Nacional de Venezuela, su país natal, en el que justifica la operación militar de Israel en Gaza, calificándola de un inequívoco derecho de legítima defensa por parte de esa nación.

ARS comenta que en los países miembros de la Unión Europea, particularmente en la Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania y Dinamarca, así como en Australia, EUA y otras naciones de Occidente, se han multiplicado manifestaciones callejeras para protestar contra la ofensiva militar de Israel en Gaza. Sin embargo, lo que allí sucede no puede compararse “en intensiones y propósitos a los empeños genocidas de paramilitares en Irak, en contra de grupos cristianos y de otros credos”. Asimismo, proliferan las persecuciones y asesinatos de cristianos y otras minorías étnicas o religiosas en Irán, Afganistán, Libia, Costa de Marfil, Indonesia, Sudan, Kenia, Nigeria, Somalia, Tailandia, Malasia y Filipinas, por mencionar actos de violencia de fanáticos musulmanes; en este sentido es importante tener presente que en la Franja de Gaza gobierna Hamas, un régimen islámico despótico que no permite ninguna disidencia entre sus habitantes a quien usa como escudos humanos o terroristas suicidas en sus guerras con Israel.

La indignación de Occidente contra la violencia en el mundo se focaliza en Israel y los judíos; ARS se pregunta, el porqué de esta actitud?, responde que ello amerita un análisis que va más allá “de las explicaciones basadas en el antijudaísmo silvestre, alimentado de ignorancia y esquizofrenia del Occidente de raigambre cristiana”. ARS plantea que la hipocresía y distorsión hacia los eventos de Gaza, pone de manifiesto que Israel representa para Europa y Occidente en general, un desafío ético y político que los europeos de hoy no desean aceptar; y ni siquiera quieren mirar de frente, prefiriendo evadirlo u ocultarlo mediante el rechazo “al chivo expiatorio judío”.

Ciertamente, con la defensa a quienes pretenden liquidar y repetidamente manifiestan su voluntad de exterminar a los judíos, retan a Europa y a Occidente a entender la verdad: el islamismo radical constituye una amenaza existencial, no meramente episódica y pasajera, a todos los fundamentos de nuestra civilización. La civilización Occidental vive una crisis de valores; su existencia está marcada por el consumismo y el hedonismo a los que se suma la demagogia y decadencia de las elites políticas. Todo ello choca frontalmente contra el ejemplo de un pueblo, los judios, y de su patria Israel, que cotidianamente experimentan en carne propia el radicalismo islámico y responden con contundencia y eficacia en defensa de sus tradiciones, valores y sobrevivencia; no les queda de otra, la asimilación implica su desaparición.

Para ARS Occidente no quiere saber nada de valores, compromisos o sacrificios, solo escapa de una realidad que lo acosa, tienen remordimiento, sobre todo por el Holocausto. Lo que se ha presentado en diversos noticiarios de TV y periódicos en el mundo en relación a la acción militar de Israel en Gaza, asemejándola al Holocausto de Hitler de los judíos, no solo es una absurda distorsión de las proporciones y de los hechos, sino una prueba “de que la saña contra Israel esconde una vena secreta, por lo que circula la ambición de restar importancia a la mortal pesadilla que vivieron los judíos en las manos de los nazis”.

RAS asevera que el odio a Israel también revela envidia: de los inmensos logros del pueblo judío de sus valores y el avance y progreso en todos los órdenes en nuestro tiempo; logros en el plano científico, en el del desarrollo tecnológico, en el del arte y la cultura en general. Por su lado, las sociedades islámicos padecen una profunda crisis, sus problemas van más allá de la ausencia de democracia y se vinculan “con la libertad interior del ser humano, el mundo islámico no pareciera tener la fuerza interior para acceder a la modernidad, sustentada en la libertad de conciencia”.

Los europeos se rehúsan a admitir la realidad islámica, de aquí que sus políticos rechacen en general a condenar inequívocamente las metas genocidas de Hamas. La batalla del pueblo de Israel es por su sobrevivencia, también la es la del mundo. En Israel está la resistencia más vigorosa a la expansión de quienes pretenden dominar al mundo a través de un Califato y la imposición de el islam como verdad única. Israel representa la identidad de una sociedad libre.