Opinión

¡Hagan Patria! ¡Ahorren!

 
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Diputados

El Congreso mexicano aparece como uno de los más opacos, ineficientes, burocráticos y costosos del mundo, estadística ciertamente vergonzosa cuando todas las semanas escuchamos a los señores legisladores hablar de transparencia, austeridad y comportamiento republicano.

El reporte que esta semana presentó Integralia y su director general Luis Carlos Ugalde –el séptimo informe consecutivo– señala con precisión algunas de las más graves tendencias de nuestros diputados y senadores.

Tenemos 184 comisiones creadas: 100 en Diputados, 79 en Senadores y cinco bicamerales. De éstas, 56 son ordinarias para los diputados y ¡¡¡44!!! extraordinarias; mientras que en el Senado son 64 ordinarias y 15 extraordinarias.

Somos el tercer Congreso en el mundo con el mayor número de comisiones que, la tradición o el uso-costumbre han convertido en un mecanismo de repartición oscura y no comprobada de recursos.

Imagine usted que uno de cada cinco diputados es presidente de una comisión legislativa, lo que significa presupuesto asignado, recursos materiales y físicos (oficina, staff, asistentes, automóviles) y, por supuesto, partidas de dinero asignadas para el hipotético funcionamiento de dicha comisión. De las 44 comisiones especiales de los ilustres y ejemplares señores diputados, sólo existe una sola comisión instalada –la del caso Ayotzinapa– mientras que las otras 43 permanecen en el limbo.

Lo que la Cámara no nos dice y oculta sospechosamente es si esas 43 comisiones, a pesar de no estar formalmente instaladas –designar legisladores, programa de trabajo, agenda de discusión, reporte de labores, etcétera– reciben recursos para un trabajo que no realizan.

El reglamento interno de la Cámara establece una serie de prerrogativas para los presidentes de comisiones: recursos asignados, personal, etcétera.

El 20 por ciento de nuestros diputados presiden comisiones que en la práctica no existen, no trabajan, no presentan o construyen iniciativas, pero eso sí, consumen recursos.

Si la evaluación de eficiencia de una Legislatura radica para algunos en su capacidad legislativa, el número de iniciativas recibidas, presentadas, discutidas y aprobadas o desechadas, los resultados de esta Legislatura son vergonzosos: en el primer año se presentaron 627 iniciativas en el Senado, de las cuales se aprobó 2.9 por ciento y quedaron en calidad de pendientes 94.6 por ciento. La tasa de aprobación en Diputados es de 5.4 por ciento, con un abultado número de expedientes en la charola de pendientes: 77.6 por ciento.

Por si faltaran indicadores para enviar a todos estos empleados del pueblo de México a su casa, la Cámara no informa, no transparenta la asignación de partidas, la distribución de recursos y los fondos asignados a las coordinaciones parlamentarias. Utilizan los recursos de forma discrecional, con lo que operan sus equipos de base en sus estados, movilizan seguidores, 'compran' voluntades y premian lealtades.

Con esos mismos fines se crean tantas comisiones innecesarias y de forma más grave, cuasi inexistentes, pues no operan, sesionan, trabajan ni presentan informes. Los dineros asignados a cada comisión son utilizados con la misma opacidad que los coordinadores de los partidos.

Estos señores legisladores, que se levantan en tribuna como auténticos defensores de los intereses sociales de los mexicanos, son de hecho responsables de la falta de transparencia y rendición de cuentas en ambas cámaras. Exigen transparencia y resultados a otras instancias del Estado mexicano, cuando son ellos los más opacos y deshonestos en el uso responsable de los recursos.

Según el Paquete Presupuestal para 2017 presentado hace una semana por la Secretaría de Hacienda ante la Cámara de Diputados, el Poder Legislativo solicitó 15 mil 88 millones de pesos, lo que significa 900 millones de pesos más que en 2016. Ya el año pasado tuvieron un incremento de 5.0 por ciento en relación al año anterior.

¿Con qué autoridad los senadores y los diputados piden más recursos? ¿Será con base en su eficiencia? ¿Transparencia? ¿Altos servicios prestados a la nación?

En el actual escenario de ajuste [hecho] por la Secretaría de Hacienda, en el marco de los 70 mil millones de pesos a ahorrar para completar los 239 mil 700 millones entre 2016 y 2017, resulta incongruente, insensible, escandaloso y vergonzante que los legisladores consuman 900 millones de pesos más que en 2016.

¡Basta de abusos! ¡Basta de excesos! Que sean llamados a rendir cuentas y transparentar sus partidas. El dinero, señores, es de los mexicanos, no de ustedes, que no sólo lo usan indiscriminadamente para fines políticos y electorales, sino que además lo sustraen y desvían con destinos desconocidos no reportados.

En 2018 muchos de estos legisladores pretenderán reelegirse, porque la ley lo permite a partir de ese año. Apliquemos como ciudadanos los criterios para ratificar a cada uno en su puesto o retirarlo por otro. El que no transparente los recursos materiales y pecuniarios asignados, que se vaya. El que presida una comisión inexistente, que se vaya. El que integre una comisión sin iniciativas o dictámenes, que se vaya.

No elevaremos la calidad de nuestros cuerpos legislativos –federal y estatales– si la ciudadanía no asume una postura mucho más crítica y exigente.

Twitter: @LKourchenko

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