Opinión

Hacienda impone conducción responsable de las finanzas públicas

 
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Importantes anuncios tuvimos la semana pasada en materia de política monetaria y fiscal. Por una parte el Banco de México anunció un incremento de 25 puntos base en su tasa de referencia y además reveló que el remanente de operación de 2016 ascendió a 321 mil 600 millones de pesos, equivalentes a 1.5 por ciento del PIB, de los cuales Hacienda anunció que de acuerdo a la ley se aplicará en 70 por ciento (225 mil millones) al prepago de deuda pública y el 30 por ciento restante se destinará principalmente a incrementar el fondo de estabilización de los ingresos presupuestarios.

Nos parece muy positivo que el secretario de Hacienda no esté pensando en gastarse el regalo que la ley le otorga al gobierno con ese remanente que no es otra cosa que una especie de dividendo en efectivo sobre una utilidad no realizada en el Banco Central.

La semana pasada le comentábamos en este espacio que la plusvalía cambiaria de las Reservas Internacionales en 2016 podría acercarse a 600 mil millones de pesos. La utilidad ya reportada de Banxico sumó 535 mil millones, y Carstens decidió reservar el equivalente a 40 por ciento de la misma para otorgar el remanente al gobierno federal.

La Secretaría de Hacienda anunció además un recorte adicional en el Presupuesto de Egresos por 43 mil millones de pesos, equivalentes al 0.2 por ciento del PIB, con lo que conjuntamente esperan reducir el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector púbico por debajo de 49 por ciento del PIB. Una medida oportuna que está teniendo que tomar el secretario Meade, ante la debilidad que presentan los ingresos fiscales y el crecimiento de 2.2 por ciento real en el gasto, en el primer bimestre, para asegurar que la deuda pública baje.

El efecto acumulado de recibir 1.5 por ciento del PIB en el remanente y recortar 0.2 por ciento del PIB en el gasto, equivale a 1.7 por ciento del PIB, lo que en términos absolutos suma 364 mil millones de pesos.

Como resultado de estos ajustes, al entregar los Precriterios de Política Económica para 2018 al Congreso, Hacienda hizo una revisión de sus pronósticos de crecimiento, en donde esperan ahora un rango de crecimiento de entre 1.3 a 2.3 por ciento en el PIB de 2017, y un mayor dinamismo de entre 2.0 y 3.0 por ciento para 2018.

En materia de inflación, se espera ahora de 4.9 por ciento anual para este año, mientras que el consenso de los analistas todavía se ubica por arriba de 5.0 por ciento anual. Para el tipo de cambio se estima un cierre de 19 pesos. Se destaca la previsión de un precio de 42 dólares por barril de crudo para el presente ejercicio y de 46 dólares para 2018, así como una posible baja en las exportaciones de crudo de 904 millones de barriles diarios a 850 mbd.

Junto a estas previsiones más pesimistas, el Inegi publicó un crecimiento de 2.5 por ciento en el IGAE de enero, variación superior al consenso de los analistas. Un muy buen dato para el entorno adverso por el que atraviesa la economía mexicana, ante las amenazas de la administración del presidente Trump.

En febrero vimos una importante recuperación en la manufactura y las exportaciones. La balanza comercial presentó en febrero un sorpresivo superávit de 684 millones de dólares, saldo que se compara con el déficit de 783 millones de dólares registrado en el mismo mes de un año. La producción automotriz de febrero creció 11 por ciento anual y las exportaciones automotrices lo hicieron a un ritmo de 9.0 por ciento anual. Las ventas de las cadenas comerciales como Walmart de México a semanas comparables aumentaron 1.47% real anual.

Con los datos que ya conocemos de distintas fuentes, febrero no se ve nada mal. Nuestra estimación preliminar reportada el 10 de marzo con nuestro otro indicador el IBEM, era de un IGAE que podría crecer 1.0 por ciento. Ahora el indicador IBAM nos permite estimar con mayor precisión un crecimiento probable de 2.37 por ciento anual para el segundo mes del año.

De ser acertada nuestra estimación, el PIB del primer bimestre estaría creciendo a 2.45 por ciento real anual. Una buena base para lo que se viene, que es una desaceleración inevitable ante la incertidumbre y la retracción de la inversión que estamos viviendo en México. Nuestra estimación para el PIB de este año sigue siendo de un crecimiento en un rango entre 0.8 y 1.2 por ciento anual.

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 @EOFarrilS59

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