Opinión

Hacia una nueva política agroalimentaria en México

10 febrero 2014 5:1 Última actualización 22 julio 2013 5:42

 
 
Gerardo Nieto
 

En el Sector Agroalimentario de México existen nuevos planteamientos y nuevas políticas son necesarias. Este es un momento de oportunidad único para enmarcar los esfuerzos de innovación que cambien el rostro al campo mexicano. El de la agroalimentación es un área de oportunidad, no un problema. No hay tiempo ni justificación para que gane terreno la inercia. A los problemas del sistema de producción, se suman los del manejo del producto.
 
 

Es urgente bajar los costos de intermediación y las pérdidas poscosecha.
 
 
El de la agrologística es un ámbito estratégico para el desarrollo que demanda potenciar el alineamiento público-privado.
 
 
El modelo de agrologística obedece a un concepto clave de asociatividad: el de generar sinergias. En otras palabras, se necesita convergencia para incrementar la productividad y valorizar al Sector.
 

México tiene disponibilidad de recursos y voluntad política. Toca ahora el turno a la innovación en un área de frontera que reclama inteligencia colectiva. En este contexto se inscribe la propuesta para elaborar el Programa Nacional de Agrologística, como instrumento de planeación para elevar la eficiencia en los flujos de transporte. Incorpora la definición de nuevas políticas públicas que deben traducirse en el corto, mediano y largo plazos en un sistema agrologístico innovador, eficiente y altamente competitivo.
 
 
Este Programa se contempla como un mecanismo técnico para detonar inversiones en plataformas y procesos de asociación; en tecnologías y estándares frescos; en conocimiento especializado y capacitación. Crea una red general de nodos agrologísticos de respuesta inmediata en áreas metropolitanas, así como centros de transformación rural, producción y procesamiento. Incorpora al Sector una visión global estratégica, sobre la base de que la agrologística es una industria en sí misma, con múltiples variables y complejidad en cada uno de sus procesos.
 
 
El Programa Nacional de Agrologística se enmarca en una estrategia general de complementariedad y equilibrio institucional; destaca las políticas tendientes al alineamiento del Sector con propósitos de desarrollo basado en conocimiento, capacitación, productividad y competitividad. Su importancia radica en la incorporación de tecnología en las distintas fases del sistema, pero en especial en el transporte de perecederos.
 
 
La experiencia holandesa es referente obligado. Con tan solo un millón de hectáreas cultivables, Holanda es el segundo exportador de agroalimentos en el mundo, sólo por debajo de Estados Unidos. ¿Cómo es que una pequeña región de Europa ha logrado este prodigio? Algunas observaciones explican parte de este milagro económico: la primera, que Holanda ha alcanzado y consolidado esa posición de liderazgo gracias, precisamente, al desarrollo de un portentoso y eficiente sistema de agrologística. Pasa de significar una inversión de 5,000 millones de euros en 1995 a 12,000 millones en 2012.
 
 

Es decir, en trece años, el valor de la agrologística holandesa se incrementa en 118%; la segunda observación es que el crecimiento de la agrologística significa necesariamente un aumento de la infraestructura del transporte, lo que detona inversiones estratégicas en un sector clave del desarrollo. Al final del ciclo, se disminuyen los tiempos de respuesta, se optimizan los stocks de alimentos, se garantiza la calidad de los productos y, todo esto en conjunto, eleva la productividad; la tercera observación es que la agrologística descansa en una estrategia emergente de clústeres en red.
 
 

Esto es, en el análisis de centros de producción y centros de consumo. En otras palabras, en la formulación de escenarios pertinentes para la ubicación de nuevos nodos de entrelazamiento, con radios de respuesta rápida. Huelga decir que la alimentación de los europeos, sin exagerar la expresión, descansa en el sistema agrologístico que es la base de la economía holandesa.
 
 

¿Qué tan difícil es para México acercarse a la experiencia holandesa? Quizá el primer paso ya se esté dando al plantear en algunas áreas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación un análisis maduro e institucional del tema y al formular la propuesta para elaborar, en un tiempo perentorio, el Programa Nacional de Agrologística, con asistencia técnica de la Universidad de Wageningen y el conocimiento de expertos mexicanos.
 
 
Si una conclusión es pertinente de todo esto es que la agrologísica se visualiza como una oportunidad para transformar el rostro del campo mexicano y alcanzar propósitos de desarrollo en la era del conocimiento y la innovación.
 
 
Debe entenderse un hecho simple: el aumento con sentido estratégico de la infraestructura agrologística implica necesariamente un crecimiento de la productividad y esto necesariamente se refleja en mejores términos de competencia y conquista de mercados. En la Sagarpa es el tiempo de detonar este círculo virtuoso.
 
 
gnieto@unam.mx