Opinión

¿Hacia dónde vamos?

Como hacía rato no pasaba, el presupuesto para el año entrante fue aprobado sin problemas ni demasiados jaloneos, así como la respectiva Ley de Ingresos. Aun en contra de las circunstancias, que se prevé se mantengan adversas, el presupuesto registra un aumento, para rubros como educación, desarrollo social, infraestructura y para el campo. Posiblemente sea mucho pedir el solicitar a los legisladores que revisen los resultados de los ejercicios presupuestales en años previos, aunque para la autoridad, por lo menos para quien da la cara para presentar el paquete debería ser una obligación.

En materia de educación basta observar las cifras de deserción escolar que registra el país., para darnos cuenta que los recursos no están dando todos los rendimientos que deberían; des muy temprano en la primaria hay niños que simplemente abandonan la escuela y no vuelven. El número aumenta en la secundaria y muchos de los que terminan secundaria, ni siquiera hacen el intento de ingresar a la preparatoria y así va disminuyendo el número de alumnos. Del lado de los profesores nada más hay que ver los días que se pasan en huelga o en manifestaciones y plantones, de los cuales ahora nos enteramos que cuando bloquean casetas es para pedir una cuota voluntaria para ellos, de lo que puede derivarse un buen retorno, aunque nada para la sociedad.

En materia de desarrollo social, la pobreza sigue ahí, tan campante como La Puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo. Millones van y vienen y no pasa nada; sólo aumenta el número de burócratas. En infraestructura el gobierno podría hacer mucho más si hiciera uso de los contratos de asociación público- privada, o algún otro esquema para complementar los raquíticos recursos presupuestales. En materia de agricultura basta ver que la producción de granos es prácticamente la misma desde hace una década y sólo aumenta aquella en donde existen subsidios complementarios.

Pero esto no es todo; ojalá lo fuera. Analicemos como está la cuestión de seguridad, la de procuración de justicia, de protección a los derechos de propiedad, el servicio de agua potable, la recolección y procesamiento de desechos y el transporte. Realmente una tragedia y el presupuesto sigue creciendo y sigue sin dar por lo menos un servicio público de calidad.

Los estados se siguen endeudando como si no hubiera consecuencias y pronto llegará el día en que tengan que pagar y lo peor es que sus recursos disponibles van a ser menores. Basta ver como viene el precio del petróleo y el crecimiento económico, para figurarnos que por más que le rasquen al contribuyente, pues ya no hay de donde sacar más, ni con la flamante reforma fiscal. ¿Hacia donde vamos?