Opinión

Hacia dónde se podría sesgar la política monetaria en México

 Luis Adrián Muñiz
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fed

El periodo de normalización monetario tarde o temprano llegará. Después de la crisis financiera global de 2008, el banco central de los Estados Unidos (FED) emprendió una serie de estímulos monetarios para alentar el crecimiento de la economía. A lo largo de todo este año el mercado se ha mantenido a la espera de que dicha expansión llegue a su fin, y la tasa de referencia comience finalmente a aumentar.

Señales mixtas de la recuperación de la economía norteamericana han ocasionado modificaciones en la fecha de cambio esperada, no obstante es claro que el periodo de restricción monetaria en Estados Unidos llegará, y eventualmente en México también.

Sin grandes novedades en la reunión de octubre. Esta semana se conoció la penúltima reunión de política monetaria del año, en la cual el Banco de México decidió mantener sin cambios su tasa de referencia en 3 por ciento, tal y como lo esperaba el mercado. Las razones de esto son relativamente claras, a la luz del crecimiento económico mexicano débil y la inflación tocando mínimos históricos, además de la inacción por parte de la FED en días pasados. El tipo de cambio por su parte se ha mantenido relativamente estable en niveles cercanos a 16.60 pesos por dólar en su cotización al mayoreo, acotando un poco el temor de episodios de inestabilidad financiera.

Continuamos esperando restricción en diciembre. En este 2015 solo resta conocer una decisión de política monetaria, la cual tendrá lugar el próximo mes de diciembre. Al menos por ahora, y a reserva de lo que pueda suceder en el siguiente reporte de empleo, en nuestra opinión aún existen algunos elementos para que la FED en los Estados Unidos restrinja su política monetaria en la próxima reunión de diciembre. Particularmente observamos un importante sesgo a incrementar tasas antes de que finalice el año entre las opiniones de los miembros más importantes de la FED, mayor fortaleza en el gasto de los hogares y la inversión de las empresas, así como el tono más duro o “hawkish” del último comunicado de política monetaria respecto a lo que el mercado esperaba. Bajo la lógica de preservar las condiciones monetarias relativas entre ambos países, y en un escenario de posible alta volatilidad y presión sobre el tipo de cambio, también esperamos restricción monetaria en México durante diciembre.

Pero las cosas pueden cambiar. No obstante nuestro escenario base, la probabilidad implícita en el mercado de que la FED realice su primer incremento de tasas hasta el año entrante se mantiene alta e incluso se ha incrementado. En este sentido, algunas expectativas implícitas en futuros también cargan sus probabilidades a que la FED moverá su tasa al menos en enero de 2016, debido posiblemente a la complicada situación económica global, que podría ocasionar que diversas economías implementen medidas de estímulo a su crecimiento, si bien el último comunicado monetario de Estados Unidos ahondó menos en este tema de lo que se esperaba. En caso de que esto se materialice, también sería muy probable observar la restricción monetaria en México en algún momento del año próximo, ya que consideramos que las condiciones internas de crecimiento económico y de inflación no presionarán la política de Banco de México durante este y probablemente el próximo año (bajo crecimiento del PIB e inflación por debajo del objetivo del banco central).

Seguiremos a paso lento. Con cierta independencia de la fecha en la que finalmente la FED moverá su tasa de referencia, creemos que la economía mexicana no podrá ser expuesta a constantes incrementos en la tasa de interés, y que llegará el momento en el que la política monetaria en México se desligue completamente de la norteamericana. La lógica detrás de esto descansa fundamentalmente en el ritmo desacelerado con el que avanza la economía mexicana y en la consecuente falta de presiones inflacionarias por el lado de la demanda.


Podríamos ver otros casos. Si bien lo que hasta ahora hemos comentado parece ser el escenario más probable, también se podría materializar el caso en el que la FED restrinja y Banco de México decida no incrementar su tasa de referencia. En caso de que esto suceda creemos que se podría incrementar de manera significativa el riesgo de episodios de inestabilidad financiera, y que se “potencialice” el riesgo de un mayor traspaso de la depreciación del tipo de cambio al nivel de precios contaminando con ellos las expectativas de mediano plazo. Si bien parece que los flujos de capital podrían no salir de manera inmediata de nuestro país, creemos que la volatilidad propia que se observará en el ajuste del mercado cambiario podría orillar a que Banco de México finalmente actúe, de manera preventiva, al cabo de una o dos reuniones monetarias.


El reto persiste. En suma, el futuro de la política monetaria en México apunta en la dirección de restringir, y la respuesta realmente importante es saber cuándo comenzará el ciclo restrictivo, lo que pareciera trivial, pero que en realidad representa un reto enorme. Por ahora creemos que Banco de México atará su política a lo que haga la FED en los Estados Unidos, dada la altísima movilidad de capitales y la integración misma de los mercados financieros. No obstante, esto último también está sujeto a múltiples factores que podrían atrasar la fecha de cambio en aquel país, como el contexto internacional, las condiciones económicas de los Estados Unidos, e incluso la incertidumbre de la propia FED ante el fin de un proceso de expansión monetario nunca antes visto.

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